Blinking Cute Box Panda

domingo, 30 de junio de 2013

Reto Fantasía - 2013


Holaa a todos c: Si, leí este reto en un blog de lectura & me encantó, así que  voy a participar! Si también quieren hacerlo denle clik a la foto, que los dirige hacia el blog que lo creó :3


1. Un libro en el que aparezca al menos un unicornio.
2. Un libro en el que aparezca al menos un elfo.
3. Un libro en el que aparezca al menos un vampiro.
4. Un libro en el que aparezca al menos un mago.
5. Un libro en el que aparezca al menos una sirena.
6. Un libro en el que aparezca al menos un dragón.
 

7. Un libro en el que aparezca cualquier criatura mágica diferente a las anteriores (tú eliges cuál).



sábado, 29 de junio de 2013

30 dias 30 libros #5 - Un libro que transcurra en una ciudad que ames



No solo amo la ciudad en el que transcurre este libro, si no que amo la época también. Londres, Período Regencia, cuando el rey George III queda destituído del cargo y lo reemplaza su hijo, George IV, es mi época preferida históricamente hablando, y la mayoría de los libros que leo (históricos obviamente), transcurren allí.
Almack's estaba todavía instalado y las personas de la alta sociedad bailaban hasta la madrugada el munué y más luego el vals, en dónde el frufru de las telas susurraban en las pistas de baile, y en dónde los caballeros eran lords y granujas. JAJAJA. Los paseos en carruaje por Rotten Row por la mañana, para saludarse con las personas de la misma alcurnia y contarse todos los chusmeríos, y en dónde White Club para los caballeros seguía funcionando. Si, sin duda, amo esta parte de la historia.

Y esta novela, además de que justamente el protagonista es un Marques mujeriego y hermoso, transcurre en este período y con esta parte de la sociedad británica, ricos y acaudalados.

Reseña: Perdona si te llamo amor - Federico Moccia





Título: Perdona si te llamo amor
Serie: Perdona si te llamo amor #1
Autor/a: Federico Moccia
Editorial: Booket
Género: Romántico
Año: 2009
Número de páginas: 510

 
Niki es una joven madura y responsable que cursa su último año de secundaria. Alessandro es un exitoso publicista de 37 años a quien acaba de dejar su novia de toda la vida. A pesar de los 20 años de diferencia que hay entre ambos y del abismo generacional que los separa, Niki y Alessandro se enamorarán locamente y vivirán una apasionada historia de amor en contra de todas las convenciones y prejuicios sociales. Una deliciosa novela sobre el poder del amor ambientada en las románticas calles de Roma.



Niki tiene diecisiete años y está en su último año de secundaria, tiene sus mejores amigas, Olly, Dileta y Érica y juntas son llamadas, Las Olas. Por otra parte está Alessandro, Alex, quién es un publicita sumamente reconocido que su novia de toda la vida, Elena, lo ha dejado luego de que él le pidió matrimonio. Alex tiene dos mejores amigos, Pietro y Enrico, un abogado mujeriego, y un casado con problemas de confianza a su esposa.


El libro tiene una dinámica atrapante, y a pesar de ser tan largo, lo he leído entre dos o tres días (no recuerdo), pero me gustó mucho. El autor tiene una manera de narrar bastante particular, en la que me perdí más de una vez, por si estaba narrando en primera o tercera persona, y llegados a un punto, ignoré ese hecho y seguí leyendo.
La historia trata sobre el amor, la familia, los amigos, las relaciones de pareja, las relaciones de trabajo, los conflictos de la vida, y te da una mirada más amplia de la vida, entre el pasaje de la adolescencia a la adultés.

La relación de Alex y Niki me encantó, ella es tan alegre, tan sincera, tan especial, que a pesar de que tenía rayes de nena (tiene diecisiete años, obvio), pero es muy madura y le muestra a Alex un mundo de relax, y a pesar de que tienen veinte años menos, ella le muestra lo que en verdad es la vida, y ese giro me gustó mucho.
Además de la relación de Alex y Niki, aparecen otras, como la de Pietro y sus tantas amantes, la de Enrico y su esposa, la de Érica y su novio de toda la vida, la de Olly y sus múltiples novios, la de Dileta y su amor único y primero. Y además, paralelamente a la historia de todos ellos que, si bien son distintas, los personajes llegados a un punto se conocen y comparten un mismo entorno, aparece otra pareja: Paola y Mau, pareja que no me gustó nada, y si bien sus partes son cortas (unas veinte páginas más o menos en todo el libro), se me hicieron pesadas.

Otra cosa que me gustó, fue que el autor escribiera la relación de los padres de Niki. Una mirada más amplia de lo que es el funcionamiento de un matrimonio estable, y que en verdad, se puede “amar para siempre”.
El libro es largo, tal vez demasiado. Pero no se desperdicia, y si, la forma de narrar de Federico puede mariarte, y he leído reseñas de personas que no les gustó, pero aunque no soy un fan de ese tipo de escritura, leer un método del mismo distinto, siempre es bien recibido. Saludos, Danna.



•8/10•


viernes, 28 de junio de 2013

30 dias 30 libros #4 - Un libro con un final que no te guste nada


La Saga Crepúsculo (Twilight), sin duda la amé pese a que muchos que antes eran disque-fans ahora la critiquen, creo que es un libro fabuloso (los cuatro) y siempre van a estar en mi corazón (y en mi estantería JAJAJ). Pero, este libro, pese a que me gustó las primeras partes y la intervención de todos los vampiros, el final me descepcionó demasiado, fue tan... Cliché, que me morí ahí mismo, NADIE murió, y creo que ante la batalla con los Volturi esperaba algo, no sé, fantástico. Y me quedé anonadada con aquel final tan bajo. La película lo remontó un poco más, pero la historia termina siendo la misma, súper tonto el descenlace de tres libros que fueron geniales.



Creo que Steph tiene que aprender un poco más de Veronica Roth, J.K y Collins para saber que debe matar a alguien JAJAJa. Igual, el libro me gustó (dentro de todo), pero de los cuatro, es el que menos me gusta.


jueves, 27 de junio de 2013

Dramma Queen - Capítulo 46


Dramma Queen
Capítulo 46

Con una camisa sin mangas blanca, una pollera larga hasta la rodilla del mismo color, con decorados en negro y un blazer rojo al igual que los zapatos de tacón, Emma apareció en el comedor principal, con el cabello recogido en una coleta y algunos mechones esparcidos en su rostro. Su maquillaje era escaso, como siempre, pero al igual que otros días, revozaba de elegancia. { http://www.polyvore.com/design_polyvores_greeting_cards/set?id=48295862 }
¿Otra vez vas al parlamento?
Buen día, Emma. ¿Cómo amaneciste? Muy bien, ¿y tu, Harry? Bien, gracias, Emma. finge ella, la conversación que ambos deberían haber tenido antes de su presunto interrogatorio.
Buen día, Emma. —contestó el, a regañadientes.
Si, voy al parlamento.
Lamento informarte que no vas a poder. Tienes clases.
Las clases decidimos tenerlas en la tarde.
No son las clases comunes, son refuerzos.
¿Refuerzos? —preguntó ella, sentándose frente a Harry.
Así es, el lunes la presidente de Argentina va a venir a Londres. Y necesitas repasar absolutamente todas tus clases de protocolo, y sin más, un poco de historia.
¿Historia?
Sabes a que viene, me imagino. —dijo él, haciendo que ella negara con la cabeza. —La soberanía de Island Falkland. Quiere volver a discutir este hecho.
¿El lunes?
Dos semanas.
Dos semanas. Está aquí prácticamente.
Así es. Así que necesito que estes capacitada para presentarte frente a ella. No quiero que sea como con el emperador de Japón.
¿Por qué no? El fue muy simpático y, hablamos un montón.
Si, como si fueran amigos. Debes ser educada y a la vez respetuosa, no debes tratar a tus mayores como amigos, si no, con diciplina y con modales.
Eres aburrido. —dijo ella, bebiendo un sorbo de té.
Y tu eres demasiado divertida. —comentó con sarcasmo, haciendo que ella frunza el ceño. —Deja de tomar té, y come.
Ya comí una tostada.
No mientas, sé que no lo hiciste. —dijo él, con una sonrisa socarrona en sus labios. —Ahora come, vamos.
Hablando de otra cosa... ¿Te dijo mi padre cuándo iban a venir?
Tienen que arreglar el papeleo de la visa y también, el pasaporte, además de el colegio de tu hermano, y el trabajo de tu padre. Por eso me dijo que iba a venir el viernes de la semana que viene, y si puede va a llegar antes, pero lo duda.
¿No puedes acelerar lo de la visa?
Si, pero el pasaporte está fuera de mi alcance. Es disposición del Estado Argentino, no del Reino Británico.
De acuerdo, de acuerdo, y... ¿Qué pasa con la presidente?
¿Qué pasa con ella?
¿A qué viene?
Ya te lo dije.
Si, pero... ¿Qué le vas a decir, o qué?
Vamos a contestar políticamente, y como siempre, vamos a negarnos a ceder ante la negociación.
¿Por qué?
Emma, no vamos a ceder un territorio porque alguien venga y nos lo pida.
Tecnicamente, es devolver algo que no nos pertenece. No sería ceder, sería devolver.
Emma. Escúchame antentamente lo que voy a decirte. dice el muchacho seriamente. El lunes, viene esta mujer, y tienes que repazar todo lo que sea necesario para esa cena. No quiero que te equivoques en nada, y menos, que muestres que estas a favor de su postura. Debes apoyar la postura del Reino Británico. ¿Recuerdas princesa de dónde eres?
De acuerdo, de acuerdo... Que pesado. musita ella, rodando los ojos.
Ven, vamos...
Tengo que ir al parlamento. De verdad, debo ir. insiste ella, pero ante la mirada de él, sabe que la pelea está perdida antes de darle comienzo.
Hoy no, vamos. —comentó él, parándose de su asiento, dejando la servilleta sobre su silla, y colocándose al lado de ella, tendiéndole la mano.
Tengo que ir, tenemos que terminar de decidir...
No me importa. Vamos. —la cortó, tomándola de la mano, y parándola en su lugar.
¿No que tenía las clases de repazo?
Las tienes mañana, vamos, camina.
¿Qué piensas hacer? Tenemos que trabajar. —dijo ella, mientras él, pasaba su brazo por la cintura de ella, y la conducía hasta la salida.
Cállate.
Oh, mira a este niño como me habla.
¿Niño? Soy mayor que tu. —comentó él, riéndo, mientras bajaban por la escalinata del castillo, hacia un auto rojo, descapotable.
¿A dónde vamos? ¿Y el chofer?
Hoy no lo necesitamos. —dijo él, abriendo la puerta del copiloto.
¿Piensas secuetrarme?
Si subes por las buenas, no es un secuetro.
¿Y si no lo hago?
Entonces, tendría que secuestrarte. —contestó, con una sonrisa de costado. Pero  ya sabes, soy el príncipe de este Reino, así que con la corona, vienen un par de crímenes en los que se me puede absolver. Con ellos, el secuestro de mi propia esposa. —dice él, tan serio que si alguien más lo escucharía pensaría que habla de verdad.
Eres un... —comentó ella, sonriendo, mientras subía al auto, haciendo que él cierre la puerta detrás de ella.
¿A dónde vamos?
Primero, vamos a desayunar a mi café favorito.
Ya desayunamos.
Tomar un té, Emma. No es un desayuno. Debes comer bien, el desayuno es la comida más importante del día.
Oh por dios, suenas como mi padre.
Ves. Deberías haberlo escuchado más. —comentó él, mientras aceleraba la velocidad, a ciento diez por hora.
Luego de manejar por unos cuarenta minutos, el auto estacionó en la ruta Dulwich, frente a The Lido Cafe, donde el muchacho dejó el auto estacionado en el estacionamiento del lugar. Le abrió la puerta a su mujer, y tomándola de la mano, entrelazandola con la de él, llegaron hasta la puerta del lugar. Al entrar, se encontraron con un lugar tranquilo, amplio, pero con no muchas personas en él, y un mozo, de unos veinte años, le sonrió a ambos, y se inclinó en una reverencia.
Es un placer volver a verlo, Señor. —dijo el muchacho, mientras les abría la puerta del jardín, donde había una picina, y unas cuantas mesas al rededor de la misma. En la última mesa, el muchacho le corrió la silla a Emma, y esta, con una sonrisa, asintió en forma de agradecimiento.
¿Qué desean ordenar?
Un capuccino.
¿Y usted señor?
¿Y para comer? —preguntó el muchacho, mirándola detenidamente, mientras esta solo giraba los ojos.
Un capuccino con dos muffins de chocolate para la señorita. Y para mi, un té con galletas de avena.
De acuerdo, señor. Ahora traigo el pedido. Con permiso. —contestó el muchacho, inclinándose nuevamente, para luego, retirarse.
¿Dos muffins? Es una exageración.
Solo come, Emma. No seas molesta.
Tu eres el molesto. —dijo ella, mirándolo de mala manera.
Eres una pesada.
¡Ey!
¿No estás contenta? Tus padres vienen a vivir por un tiempo a Londres, y además, estas en mi compañía.
Eres demasiado engreído. —comentó ella, con una sonrisa, endulzando sus palabras. —Pero, si. Claro que estoy contenta. Hace tanto que no veo a mis padres, los hecho mucho de menos. A mi abuelo, a mi hermano... Estará más grande.
Tu madre me dijo que le dice a todo el mundo que tu eres su hermana, y que concigue muchas novias por eso.
¡Oh! Ese chico, que atrevido... —musitó Emma, haciendo reír a Harry.
¿Estás nerviosa por la reunión con la presidente?
Claro que si, la reina va a estar vigilándome con ojo de águila. Luego de todo lo que pasó, me detesta, si lo arruino, es capaz de matarme.
Esfuérzate. Sé que lo vas a hacer bien, pero...
¿Pero?
Trata de pensar antes de hablar.
¿Qué quieres decir? —preguntó Emma, con el ceño ligeramente fruncido.
Actuas impulsivamente. Con el corazón, en vez de con la cabeza, y eso es lo que luego, te da muchos dolores de cabeza. Primero piensa, razona, y luego actúa, y así, va a irte bien el lunes. Y la reina, no va a tener que quejarse nada de ti.
Lo sé, soy... Una tonta.
Impulsiva me gusta más. —comentó el chico, con una sonrisa, conrrespondida por ella.
Aquí tienen. —dijo el mozo, entrando en escena, dejando el pedido de ambos príncipes. —Con permiso. —volvió a decir, haciendo una reverencia, y retirándose del lugar.
Come.
Si, si, que pesado. —comentó ella, mientras este fruncía el ceño, y ella, se enfocaba en su capuccino, para luego, darle un mordisco a uno de los muffins.
El desayuno pasó tranquilo, entre charlas amenas, y en concejos de parte de Harry hacia Emma con respecto a la cena del lunes. Luego del desayuno, ambos subieron al auto, en un rumbo desconocido por la princesa, donde Harry condujo y condujo por más de media hora, hasta el Southwark Park.
Es muy bonito. —comentó Emma, mientras iban caminando por los caminitos del extenso parque, mientras las hojas de los árboles seguían cayendo, pero nuevas brotaban de los mismos.
Es uno de los mejores parques de Londres. Es al que casi siempre vengo cuando estoy en Londres. —informó el muchacho, mientras en un gesto deliberado, tomaba la mano de ella, y la apretaba contra la suya, haciendo que esta, clave la vista en sus manos, y al subir la mirada, se encuentre con los verdosos ojos del muchacho. —Ven. —dijo él, arrastrándola hasta el centro del parque, hacia una glorieta. Allí, ambos, se sentaron en un banco dentro del mismo, y se podía observar con detenimiento, la belleza del parque.
Toma.
¿Qué es? —preguntó Emma, agarrando el sobre que el muchacho le tendía.
Es tuyo. —contesta él, mientras esta, mira el sobre, que tenía solamente dos letras en el ZW. —Es de Zayn —le interrumpe los pensamientos él, esta, abre los ojos y se muerde ferozmente el labio inferior.
Yo... —comenzó esta, pero se calló al intante.
No hagas eso, vas a lastimarte. —dijo él, colocando uno de sus dedos, sobre los labios de Emma. — ¿No vas a leerla?
¿Tu la leíste?
Es para ti. Aunque quise abrirla más de cien veces, no lo hice.
De acuerdo. —comentó esta, suspirando.
¿Quieres leerla sola?
No. No tengo nada que ocultarte con respecto a Zayn. —le corta ella, con una sonrisa, disponiéndose a abrir la carta.

30 dias 30 libros #3 - Un libro que te haga feliz



No creo que haya una persona en este mundo que no conozca el clásico de Shakespeare Romeo y Julieta, y sí, sé que muchos dirán: ¿cómo te puede hacer feliz un libro que es una tragedia? paradógicamente, a pesar de que el final es triste, la prosa de William es tan atrapante y hermosa, con palabras entrelazadas con un suspiro romántico y melódico que, el final lo dejo de lado, y aquella manera de escribir me puede, y me enamora. 


Esta frase me encanta, es tan...

 Inteligente respuesta, y súper dulce.


miércoles, 26 de junio de 2013

30 dias 30 libros #2 - Un libro que hayas odiado


Lo odie. ¿Y por qué? por descepcionarme. Cuando leí la parte inferior del libro que dice: Si Katniss pudiera escaparse de sus libros y escoger una mejor amiga, Pressia sería una excelentecandidata. La verdad que no estoy de acuerdo, Pressia es una estúpida y quedada a compareción de Kat, y que esto es "lo que viene" después de los Juegos, Suzanne Collins se está rajando un tiro. Fue tedioso y aburrido, y los protagonistas sosos y nada novedosos. El único que adoré por sobretodo fue Bradwell que él me animó a seguir el libro, y esta parte (no por Pressia) fue la única que rescato.

 Él es todo duro, pero después es una ternurita que me lo como. Saquen a Perdiz & we, dejen a Pressia  porque Brad la quiere jajaja xD

martes, 25 de junio de 2013

30 dias 30 libros #1 - Tu libro favorito


Las hermanas Bennet, jóvenes casaderas de la Inglaterra del cambio de siglo (XVIII al XIX), y sus posiblespretendientes son el corazón de esta novela romántica de encuentros y desencuentros. El orgullo, las diferencias sociales, la hipocresía o la maledicencia acaban siendo superados por el amor.

Esa es la breve sinopsis del libro, y con ella, me enamoré completamente. Ya había escuchado hablar de Orgullo y Prejuicio, y después de mucho tiempo sin leer, retomé la lectura con este, y cabe decir que me enamoré completamente. Sé que para mis dieciocho años, es algo trasendental decir que este es mi libro favorito, y que sé que no se va a escribir otro que lo suplante, ya que tiene todo lo que se puede pedir en un libro.Crítica social, amor, ingenio, increíbles dialogos, escenografía y todo lo que lo hace un clásico, y por ello, Orgullo y Prejuicio fue, es y va a seguir siendo siempre mi libro favorito. 




Y adoro a estos actores, que crearon la perfección de mis dos más grandes y queridos personajes de la literatura: La Señorita Elizabeth Bennet y el Señor Fitzwilliam Darzy <3


Reseña: Harry Potter y la Piedra Filosofal



Título: Harry Potter y la Piedra Filosofal

Serie: Harry Potter #1

Autor/a: J.K Rowling

Editorial: Salamandra

Género: Fantástico/Intantil-Juvenil

Año: 1999

Número de páginas: 215


Harry Potter se ha quedado huérfano y vive en casa de sus abominables tíos y del insoportable primo Dudley. Harry se siente muy triste y solo, hasta que un buen día recibe una carta que cambiará su vida para siempre. En ella le comunican que ha sido aceptado como alumno en el colegio interno Hogwarts de magia y hechicería. A partir de ese momento, la suerte de Harry da un vuelco espectacular. En esa escuela tan especial aprenderá encantamientos, trucos fabulosos y tácticas de defensa contra las malas artes. Se convertirá en el campeón escolar de quidditch, especie de fútbol aéreo que se juega montado sobre escobas, y se hará un puñado de buenos amigos... aunque también algunos temibles enemigos. Pero sobre todo, conocerá los secretos que le permitirán cumplir con su destino. Pues, aunque no lo parezca a primera vista, Harry no es un chico normal y corriente. ¡Es un verdadero mago!


Creo que hay muy poca gente en el mundo de la lectura juvenil (los que leemos generalmente esta clase de libros mágicos y paranormales) que no hayan leído Harry Potter, pero yo, soy una de ellos. O mejor dicho fui, ya que me decidí a leerlo y cabe decir que lo adoré. Cuando era más pequeña y odiaba leer, me compré el primero y jamás lo terminé (me faltaba muy poco, pero lo abandoné). Y hará unas semanas o menos que lo encontré y me decidí por leerlo, como tenía ya uno en libro de páginas todo hermoso, le pedí a mamá que comprara los demás. Por ahora tengo tres (si, me faltan 4, pero ya van a ir llegando).

El primero, como la película hacía miles de años que no la veía y el libro lo dejé hará cinco años o más, no me acordaba de casi nada, y eso fue bueno. El libro es sencillo de leer (ya que está escrito para un público general), tiene pocas descripciones pero muy precisas y te hacen imaginar todo tal cual lo lees. Eso me encantó. Adoré a todos los personajes, creo que hasta el más desagradable, siendo tan bien narrado, te termina encantando, y lo mejor, es que yo le buscaba parecidos a la realidad y encontraba gente como Snape y Draco.
La historia cuenta una típica lucha entre el bien y el mal, y a pesar de que eso es más trillado y antiguo que la prosa, es sumamente entretenido y dinámico. J.K es una genia al crear un mundo completamente nuevo y tan bien detallado. 

 No tengo quejas del libro, tardé una semana en leerlo porque no quería apurarme ya que si me lo terminaba y no tenía el segundo me quedaba sin leer, así que lo disfruté mucho.
Lo súper recomiendo para aquellos que, como yo, han visto las películas y no han leído los libros, ya que como siempre, son estos últimos cien veces mejores. Saludos, Danna


•9/10•

lunes, 24 de junio de 2013

El precio de la elegancia - Capítulo 17




El precio de la elegancia
 Capítulo 17

Con un vestido de mangas largas ajustado de color rojo con pintitas blancas, un sobretodo color arena y zapatos de tacón negros con la cartera a composé con el atuendo, con el cabello semi recojido y el maquillaje marcado, pero sin dejar de ser natural, Elizabeth dirigió sus pasos hacia el restaurant Tour d'Argent, donde su padre la esperaba. { http://www.polyvore.com/glimpse_gold_with_elizabeth_arden/set?id=54693363 }
El lugar era amplio, luminoso y con un estilo romántico y clásico de París, haciendo que la elegancia y finura, se extendiera por todo el lugar. Un mozo, la escoltó hasta la mesa donde su padre y otros dos hombres la esperaban.
Elizabeth. —dijo su padre, en forma de saludo. —Quiero presentarte, ellos son Francoise y Jason Pinault.
¿Jason? —indaga ella, mirando con la boca abierta y los ojos como dos platos al muchacho de pelo castaño y ojos de chocolate, el cual, sonreía abiertamente, dejando ver sus centellantes dientes detrás de su gruesa boca.
Es un gusto volver a verla, señorita Rockefeller. —dijo él, con un tono elegante y calmo, distinto a su hablar corriente.
¿Se conocen? —indaga su padre, sorprendido.
Compartimos las mismas clases en el área de administración empresarial. —contesta el castaño, con una sonrisa.
Oh, ya veo. —contesta el señor Rockefeller. —por favor, sentémosnos. —aconceja él, mientras todos toman asiento, y Elizabeth, algo shockeada y un poco torpe, toma asiento al lado de su padre.
¿Cómo fue el cambio de escuela, Elizabeth?
Sr. Pinault, fue algo bastante... Complejo, pero, disfruto mi estadía allí. —miente ella, con una sonrisa educada en su rostro.
Y tu, Jason. Tu padre me dijo que además de la licenciatura en administración haces la carrera militar.
Así es, estoy a poco de egresarme para poder acender a general de mi propia tropa. —le dice este, bebiendo un sorbo de vino tinto.
Es bastante interesante, y dime... ¿A qué te dedicarías en un futuro?
No lo he decidido feacientemente, pero depende. Estoy interesado en mi carrera como militar, pero, por sobretodo, antes está el Grupo Pinault, que cuando me necesite, voy a tomar cartas en el asunto.
Creo que para un heredero, y más hombre, lo mejor es seguir con el legado familiar.
Estoy completamente de acuerdo, Lewis. —concuerda el hombre mayor. —Pero Jason todavía es un joven un poco inmaduro. Para madurar y tomar posición en la empresa, necesita al lado a una buena mujer, que lo encamine.
Por supuesto, una compañera es fundamental para recorrer el camino de la vida.
Y un compañero para la vida de una mujer, por supuesto. —dice Lewis, con una sonrisa. —Y más si ese compañero es del ámbito de esa mujer. Culto, elegante y de buena familia. —prosigue este, haciendo que Elizabeth mire de refilón a su padre.
Y tu, Elizabeth. ¿Qué piensas?
¿Sobre qué, Señor Pinault?—pregunta esta, con su típica sonrisa educada-hipócrita.
Sobre un compañero para tu vida. —dice él, llevándose un pedazo de bife a la boca.
Creo que es un poco premeditado hablar de casamiento. Todavía no finalicé mi licenciatura, y además, no creo en el matrimonio. —dijo tajante esta, haciendo que su padre se atragante con lo que estaba masticando, al igual que al señor Pinault. Pero, en cambio, una sonrisa apareció en el rostro de Jason.
¿Disculpa?
Creo que el matrimonio es solamente un sinónimo de negocio en nuestro mundo, donde dos personas del mismo sector social se únen mediante un papel, para volverse cada vez más ricos.
Elizabeth. —la regaña su padre.
Además, creo que jamás he ido a un casamiento dónde los novios se casen por amor, por lo que, convencionalmente, las parejas se casan.
Ya basta, Elizabeth...
¿Usted cree, Señor Pinault, cree que en nuestra sociedad elitista hay todavía parejas que se casen por el simple hecho de amarse?
Por supuesto.
Me alegra que piense así. —dice ella, con una sonrisa. —Pero yo no lo creo. —corta, dejando el vaso de vino que sostenía en su mano. —Y menos creo que el matrimonio deban arreglarlo los padres de los jóvenes involucrados. —prosigue, mirando de mala manera a su padre. —Así que, si me disculpan, me retiro, pero creo que luego de hablar de matrimonio comenzó a darme migrañia. Lo siento. —dice con una sonrisa, tomando su cartera y saliendo a paso firme del restaurant.

Idiota mi padre... Idiota Jason... Idiotas todos. —comentaba Elizabeth, mientras tiraba la ropa que se iba sacando sobre la cama de dos plazas, la cual, se encontraba frente al gran ventanal de séptimo piso de su casa en París, dónde la luminosa ciudad francesa, se encontraba llamativa en todo su esplendor, y a unas calles a la distncia, podía verse la Torre Eiffel iluminada. Se quedó en ropa interior negra a lunares, se colocó la bata de seda color crudo, y los zapatos de tacón que tenía debajo de la cama. No se ató la bata, ya que estaba pensando en si tomar un baño o no, mientras buscaba por toda la habitación su netbook, tal vez, una película a esa hora la tranquilizaría, pensaba. { http://www.polyvore.com/lindsay_ellingson/set?id=56711655 }
Vladimir. —dice ella, encontrándose en uno de los pasillos al empleado. — ¿Has visto mi netbook?
¿No la ha dejado en la cocina esta tarde?
Gracias. —contesta con una sonrisa, mientras se escuchaba a lo lejos el timbre sonar, y el ruido de los zapatos lustrados de Vladimir chocar contra el piso de mármol, mientras se dirigía a la puerta.
Acá estas. —dice ella, tomando la laptop rosa, y abriéndola. — ¿Qué película sería la mejor? —pregunta, mientras busca en sus documentos, las películas que allí tenía. —Los caballeros las prefieren rubias. —dice esta, mientras se pone a buscar la película.
Eso no es cierto... Me gustan más morochas.
¡Oh por dios! —grita esta, saltando del banquito de la mesada de la cocina.
Lo siento, no quería asustarte.
¿Qué diablos haces aquí? —pregunta Elizabeth, mirando con el ceño fruncido a Jason, el cual, estaba luciendo ese traje de Gucci que relucía a la tenue luz de la computadora.
Estaba preocupado, saliste del restaurante no muy contenta, y no le atendías el teléfono a tu padre.
Con la persona que menos quiero hablar, antes y ahora, y se que también en un futuro, es a mi padre. —le dice esta, cerrando la computadora. — Y dime, plebeyo, ¿qué fue todo aquello?
¿Plebeyo? —pregunta, con una sonrisa socarrona. —Soy el primero en línea de heredación al grupo Pinault-Printemps-Redoute, también conocido como PPR.
Esto debe ser un chiste...
Conociste a mi padre. —le dice él, haciendo verídicas sus palabras.
Pero... Tu...
Sergio Rossi, Gucci, Stella McCartney, Yves Saint Laurent, Alexander McQueen, Balenciaga entre otras, son las marcas que figuran bajo el legado del grupo Pinault. Y tu, sigues llamándome plebeyo.
Vete de mi casa, ahora. —le dice ella, tomando su computadora, y saliendo, a paso firme, de la cocina.