Blinking Cute Box Panda

jueves, 29 de agosto de 2013

El precio de la elegancia - Capítulo 24


El precio de la elegancia
Capítulo 24

Elizabeth Rockefeller se caracteriza por muchas cosas, y una de ellas es sus conexiones, y decir que ella tiene una muy buena relación con la señora Carolina Herrera, es poco comparado con lo que en verdad es. Y allí lo demuestra, que luego de un llamado telefónico, la heredera Rockefeller consiguió, junto con Holly, ser modelos en la nueva colección de novias de la diseñadora venezolana.
¿Qué pasó? —indagó Holly, una vez que se encontraban en una habitación adornada con espejos, luces y dos maquillistas, los cuales, se encargaban exclusivamente de ellas dos.
¿A qué te refieres?
¿Por qué estabas peleándote con Jason? Creí que la relación entre ustedes dos iban más que bien.
Que haya salido una vez con él y me haya resultado un poco más simpático con que en la escuela, no quiere decir que tengamos una relación.
Sé que no lo vas a admitir, ni frente mío, ni frente a nadie en este mundo. Pero yo sé, que Jason te gusta.
Holly, mi preciosa Holly. Yo sé que tu ves muchas de esas novelas románticas y estúpidas en la que la chica rica se casa con el chico pobre, pero la realidad no es así.
No, la realidad es que el chico pobre, es un chico rico, que quiere casarse con la chica rica porque está enamorado, y la chica rica es tan tonta, que no se da cuenta que ella también está enamorada.
Cierra el pico, Holly. —le dijo ella, de mala manera, mientras le aplicaban sombra.
Nunca en la vida te vi así con un chico, y te conozco desde kinder. Cualquier chico que se te acerque más de diez centímetros lo sacas volando, y él, te agarra de la mano, y tu no te mueves una pizca.
No tengo ganas de hablar incoherencias contigo.
¿Y qué piensas hacer? ¿Casarte con ese Sebastien o yo que sé?
Ya te dije que es un idiota más de la lista de candidatos que mi madre tiene.
Si, pero sabes también que chicas como nosotras no llegan a los treinta sin casarse. Jamás. —le dijo ella, mientras el maquillista le colocaba el delineador. —Tus padres van a casarte con el mejor partido, y tu, como tonta, vas a hacerles caso. Dejando pasar a el primer chico que en verdad te gusta por tu estúpido orgullo.
Deja de repetir que me gusta, porque no me gusta.
Elizabeth, te conozco más que nadie en este maldito mundo. —le dice molesta, Holly. —Sé cuando algo te gusta o no, sé cuando estás enojada o triste, y pretendes estar divina. Sé todo de ti, así que, por respeto a nuestra amistad, quédate callada y no contestes, antes de abrir la boca y mentirme.
Estás insoportable. —musitó Elizabeth, poniéndose de pie. —Vamos, maquíllame en otro cuarto.
Pero, señorita Rockefeller...
Muévete, ahora. O quedas despedida. —le dijo ella bruscamente, mientras salía de la habitación dónde Holly estaba, y se dirigía a una habitación vacía donde la maquillista comenzó a ejercer su labor nuevamente, y cuando finalizó esta, continuó con el peinado de la muchacha. Cuando hubo terminado, dejando los ojos verdes de Beth remarcados con una fina linea negra, y unas sombras en plateado, y el cabello callendo en bucles bien marcados con una tiara en la cabeza, la muchacha se dirigió a cambiarse.
El vestido era de strapless blanco, con una falda con tul en la parte delantera haciendo volados y una cola con mucho tul, zapatos de tacón plateados al igual que toda la joyería de diamantes. { http://www.polyvore.com/outer_beauty_edition/set?id=53854374 }
Las modelos, detrás del escenario. Estilistas, fuera. —dijo un hombre, el cual se suponía diriía el evento. Allí, todas las modelos ya cambiadas se encontraban en orden de subida a la pasarela, mientras Holly estaba qunta, ella, al tener el vestido más trabajado, era la modelo de cierre de desfile.
Estás muy linda, Beth. —comentó Holly, en su típico tono dulce.
Tu también. —respondió la muchacha, mientras la castaña lucía un vestido de straples que caía con delicadesa largo hasta los pies, luciendo zapatos de tacón del mismo color. { http://www.polyvore.com/love_at_first_sight_sponsored/set?id=49028685 }
Lamento lo que pasó hace un rato.
Está bien, no pasó nada. —dice Beth, con una sonrisa cálida, las cuales eran solamente dirigidas a ella.
Cierra el desfile como toda una diva de pasarela.
Desfila como una diosa, sé la mejor. —le dice ella, con una sonrisa, mientras sale a colocarse en la posición que le tocaba.
Cuando hubo pasado la anteúltima modelo, las luces se apagan, y la iluminación cambia, haciendo que solamente las luces del piso y la pasarela se enciendan, mientras que el reflector de detrás de la pasarela ilumina la llegada de la última modelo, la cual, camina con gracia y determinación por la pasarela. Cuando los aplausos aparecieron, y ella se dio de baja del pequeño escenario montado solo para ella, la diseñadora del desfile, caminó por la misma, siendo elogiada y aplaudida por los presentes, mientras cuatro modelos, la de apertura y cierre, Holly y otra más, se acercaron para el saludo final, colocándose dos y dos, a los costados de la venezolana, mientras los fotógrafos se deleitaban con aquella imagen.
No creí que en verdad eras una diva de pasarela. dice Jason, minutos después del desfile.
¿Qué haces aquí? —le preguntó Beth, detrás de escena, quitándose los zapatos de tacón y colocándolos sobre la mesa.
¿Por qué sigues molesta? ¿Puedes decírmelo?
Que haya sido amable contigo unas pocas veces, no te da derecho a pensar que iba a ser así siempre. —le dijo ella, quitándose los aros y colocándolos dónde correspondía. —Además, el que quiere casarse conmigo eres tu. Tú deberías poner más empeño en enamorarme, no yo.
Tus palabras son siempre como cuchillos. —le dice él, acercándose a la muchacha, la cual, se quitaba el anillo de diamantes y la gargantilla.
¿Entonces por qué quieres casarte conmigo?
Porque sé que detrás de esos cuchillos, hay heridas tuyas. Heridas que espero sanar.
¿Además de militar y economista, eres médico? —pregunta con ironía.
Voy a ser cualquier cosa que necesites. Si necesitas un médico, eso seré. Si necesitas un plebeyo o un heredero millonario... No importa el papel que quieras que interprete, yo lo haré sin dudar.
Por ahora, necesito que seas mi asistente de vestuario. —le dice ella, con una minúscula sonrisa. — ¿Puedes bajarme el cierre? —le pide ella, haciendo que el muchacho coloque una de sus manos en el hombro blanquecino de la muchacha, para luego descender su mano por la tersa piel de ella, hasta llegar al nacimiento del vestido, y bajando el cierre casi hasta la cintura. —Gracias.
Si de verdad estás agradecida y un poco arrepentida...
No estoy arrepentida. —interrumpe ella, haciendo sonreír a Jason.
De acuerdo, solo agradecida. —responde él, sonriendole suavemente. — ¿Puedo invitarte a cenar?
Tengo otra cita, lo siento.
¿Otra cita? ¿Con quién? —pregunta él, frunciendo el ceño.
Jean Sebastien Palus, ¿lo ubicas?
¿Con mi primo? —inquiere, con bronca mezclada con sorpresa.
Así es, así que, lo siento.
Yo también lo siento. —comenta él, con una sonrisa, dejando ver sus dientes blancos delineados por su gruesa boca. —Lo siento por mi primo que se va a quedar sin su cita de hoy en la noche.
¿Perdón?
Porque tu, te vienes conmigo.
¿Y por qué estás tan confiado plebeyo?
No lo sé... Uno debe tener siempre confianza en si mismo. —comenta el, caminando hacia la puerta. —Te espero en el hall, si no apareces, entiendo a quién elegiste. —le dice él, saliendo por la puerta, y detrás de esta le dice. —Fuiste la más hermosa.

domingo, 25 de agosto de 2013

Reseña: Espléndida pasión - Julia Quinn



Título: Espléndida Pasión
Serie: Blydon #1
Autor/a: Julia Quinn
Editorial: Titania
Género: Histórica/Romántica
Año: 2008
Número de páginas: 238

Poco antes de la fiesta en que será presentada en sociedad, emma sale a dar un paseo ataviada de sirvienta para que nadie la reconozca. La atrevida pelirroja ya ha decidido que no quiere casarse y que rechazará a cualquiera que se le acerque. pero un accidente la hace conocer al duque alex ridgely, un hombre guapísimo y tan rebelde como ella, que
le llega a lo más profundo de su corazón. sin embargo, emma sigue haciéndose pasar como una criada hasta que alex descubre que en realidad es la misteriosa prima de la familia Blydon. a pesar de sus intentos para no caer en las redes de este incorregible mujeriego, emma no podrá ocultar por mucho tiempo la pasión que le despierta alex. mientras, el duque encuentra en emma a una mujer valiente, inteligente y divertida, y le resulta cada vez más difícil resistirse a ella. ¿podrá el verdadero amor atravesar la coraza que cubre su encallecido corazón?


Los libros de Julia Quinn son siempre fabulosos, hay unos que me gustan más otros menos, pero nunca me quedo en la mitad del libro preguntando ¿lo sigo leyendo? Son frescos, divertidos y románticos, con ese toque de la época que tanto amo.


En espléndida pasión, se ve la historia de una americana rica pero sin ninguna clase, Emma, que va a visitar a Londres a sus tíos y primos y allí, fingiendo ser una criada para salir de la casa sin que su tía la descubra, salva a Charlie, el sobrino del duque de Ashbourne y este queda prendado de ella, pero claro, ella es solo una mucama. Pero esa noche, para darle las gracias a la criada Meg, él va a la casa de sus “patrones” y descubre que la sirvienta es el realidad Emma, engalanada con joyas y un vestido de seda, y allí, queda tovadía más enganchado de ella.

La historia es sencilla y nada nueva, pero cómo Quinn la toma, es totalmente divertida y por eso me gustó. Cabe destacar que no era lo que me esperaba llegados al punto medio del libro, y este cambio (la amistad de ellos dos, etc) me ha sentado de maravilla.


Por otra parte, los personajes, que si bien son bastante conocidos ya, la americana desfachatada y valerosa que siempre dice y hace lo que quiere y el aristocrático elegante y refinado, pero libertino y arrogante, me gustan mucho porque amo esa personalidad en los libros románticos-históricos (cliché, pero me encanta).

Conclución, la historia me gustó mucho, los personajes también y Quinn es una de las mejores escritoras de este género. La recomiendo mucho a ella, saludos. Danna.


•7/10•


miércoles, 21 de agosto de 2013

Dramma Queen - Capítulo 52


Dramma Queen
Capítulo 52


Con un vestido de una sola manga larga con corsé decorado en colores rojos y crudos, con una pollera con enaguas, zapatos de tacón color crudo con brillantes, una gargantilla de diamantes y rubíes, al igual que un brazalete, un anillo y un par de aros que colgaban de sus orejas, la castaña apareció con un delicado recojido, maquillaje más pronunciado que lo habitual, en la sala principal del hotel. { http://www.polyvore.com/masquerade_ball/set?id=53772966 }
¿Está nerviosa, alteza?
Muy. —responde Emma, caminando por la gran sala. — ¿Y Harry?
El príncipe se encuentra hablando unas palabras por celular con la reina. —responde Allison, acomodando el cabello de Emma.
Ay este chico, que se apure. —dice la chica, mordiéndose las uñas.
No lo haga, se le va a salir el esmalte. —la regaña Allison, observando la prolijidad de la manicura de ella.
¿Ya estás...? —suelta el castaño, observándola atentamente. Se quedó callado, mirándola detenidamente, desde los pies, hasta la cabeza. —Perfecta. —comenta, haciendo sonreír a Emma.
Cuando los príncipes estén listos, salgan. El carruaje los está esperando en la puerta del hotel. —dice Allison, saliendo de la habitación, mientras Harry, se acercaba a Emma.
Estás muy lindo. —comenta ella, observándolo lucir un traje azul perteneciente a su rango de coronel del Regimiento Real de Gales, con una fila de botones e hilos de oro en la parte delantera y una espada colgada en su cintura, el mismo que utilizó, el día de su boda.
Tú estas hermosa. —le dice, besando su mano. — ¿Nerviosa? —indaga, haciendo que ella asienta en silencio.
¿Prometes no dejarme caer en ningún momento? Las escaleras del palacio son altísimas.
Prometo que no te voy a dejar caer. —le contesta, tomando su mano. —Nunca.
Gracias. —le dice en un susurro, con una sonrisa cálida en su rostro.
¿Vamos? —pregunta él, mirándola a los ojos, haciendo que ella, asienta. Ambos príncipes, tomados de la mano, salen de la gran sala, donde seguridad los rodea de inmediato, dando paso, hasta las puertas del hotel, donde una gran multitud los esperaba con ansias. Las calles de Viena se encontraban llenas de personas, con banderas del Imperio Austro-Húngaro, al igual que bandera del reino de Gran Bretaña. Los gritos y exclamaciones de todo el mundo no tardaron en aparecer, cuando los príncipes hicieron acto de presencia, al igual que los flashes de las cámaras, que los cegaban.
Escoltados por cuatro hombres de seguridad, dos de cada lado, Emma y Harry subieron al carruaje, que iba tirado por cinco caballos, recorriendo las calles de Viena. Al pasar por todos lados, donde el pueblo les daba la bienvenida a ambos, llegaron al Palacio Imparial Hofburg. Allí, los príncipes bajaron, encontrándose con un camino cubierto por una larga y delicada alfombra roja, que iba por el camino principal, hasta la entrada del lugar.
Seguidos por los periodistas, y los agentes de seguridad, entraron al imponente palacio, donde caminaron, hasta llegar a la sala más grande del lugar. Estaba amoeblado con bancos parecidos a los de una iglesia, repletos de las personas más importantes de Viena, los cuales tenían títulos reales, algunos eran parlamentistas, y otros eran miembros de las casas reales de todo el mundo. En el primer banco, se encontraba el último presidente, y ahora, primer ministro, acompañado del príncipe Karl, y su familia, y al lado de esta, la familia de Emma. Del lado de los bancos derechos, estaban los miembros de la familia real inglesa, siendo las personas más destacadas, la reina y Zayn.
Frente a todos aquellos bancos, había una imponente escalinata, la cual, en la cima, tenía los dos tronos. Harry, tomó fuertemente de la mano a Emma, la cual, estaba entrelazada con el brazo de su marido, y subieron lentamente las escaleras, en compañía de todas las miradas y cámaras del lugar. Y allí, al lado del trono de la emperatríz, se encontraba el abuelo de Emma, luciendo un traje militar negro, muy parecido al de Harry.
Los dos príncipes se sentaron cada uno en sus respectivos asientos, Emma a la izquierda de Harry. Y allí, un sastre, le entregó en un cojín de terciopelo rojo, al emperador, con la corona de la última emperatríz de Austro-Hungría.
El anciano, la tomó entre sus dedos, y con una reverencia, se inclinó ante ella, y la colocó en la cabeza de la princesa.
Emma Ana Sicilia Isabel Habsburgo-Lorena, la declaro, bajo el poder que bajo nacimiento me otorga el imperio de Autro-Hungría, emperatríz imperial de Austria, reina Real de Hungría, Bohemia, Croacia, Eslovenia, Dalmacia, Galicia y Lodomina. —diciendo esto, Emma, se inclinó ante el hombre, el cual, le sonrió con cariño y afecto.
Ahora, el hombre se colocó al costado izquierdo del príncipe Harry, y pronunció, con recocijo las mismas palabras que para Emma, mientras colocaba la corona en su cabeza.
Harry Arthur David Alexander, lo declaro, bajo el poder que bajo nacimiento me otorga el imperio de Autro-Hungría emperador imperial consorte de Austria, rey Real consorte de Hungría, Bohemia, Croacia, Eslovenia, Dalmacia, Galicia y Lodomina.
Los aplausos no tardaron en llegar, y la felicidad de entre los presentes era innegable. Los príncipes, ahora emperadores y reyes de Austro-Hungría, se miraron por unos segundos, en los cuales, se sonrieron abiertamente.

* * *

Este es el día que esperé por más de cincuenta años.
Abuelo. —dice Emma, abrazando al hombre.
El protocolo, princesa. —le recuerda Harry, tomándola del brazo con delicadeza, ya que el salón estaba repleto de invitados, y también, algún que otro periodista.
Quiero darles mis bendiciones, y desearles lo mejor en este camino arduo. Lo que les pasó en estos meses, es solo el inicio de sus vidas, el inicio de la aventura. Deseo, que cuiden mi amada patria, y que ella, los cuide y bendiga a ustedes.
Agradecemos sus palabras, emperador.
Espero con ancias, el crecimiento del imperio y reino Británico-Austro-Húngaro, al igual que el crecimiento de la familia real. —dijo el abuelo, con una sonrisa, mientras tomaba una copa, y brindaba.
Felicidades, emperadores. —dijo Sofía, del brazo de su marido.
Felicidades, hija. Estoy tan orgulloso de ti. —comenta el hombre, con los ojos cristalizados. —Y por supuesto, de mi yerno también. —prosigue, con una sonrisa.
Gracias, papá.
¿Debo desearte la felicidad eterna, ahora? exclama con sorna el pelinegro.
¿Quieres molestarme, Zayn? Hay demasiada gente, se educado. —dice Harry de modo tajante.
He echado de menos tu feo caracter. —comenta el pelinegro con una sonrisa. —Y he extrañado los ojos de la emperatríz que ahora ni me miran.
Gracias por venir, príncipe Zayn.—responde Emma, observando fijamente al chico.
A que no me esperabas. —dice este, haciendo soltar una sonrisa.
Bendiciones y buenos deseos a los nuevos emperadores y reyes de Autro-Hungría. —dice la reina, escoltada de sus empleados. —Estoy que muero de felicidad. Les deseo más que la felicidad eterna, jóvenes emperadores. Espero que cuiden esta tierra, como sé que en unos años, van a cuidar la tierra inglesa.
Gracias, Su Majestad. —contesta Harry, con una sonrisa, acompañada de una reverencia por parte de Emma.

* * *

Luego de la gran celebración llevada a cabo en el Placio Imperial, ambos príncipes se dirigieron a la habitación de hotel, después del arduo día que ambos habían tenido. Emma, se dio un largo baño, se ató el cabello y se colocó una musculosa blanca con flores rosadas, un saco de lana gris, un short de jean y unas sandalitas chatas blancas. { http://www.polyvore.com/erica_mohn_kvam/set?id=49715558 }
Y sigues usando esa ropa frente a mi.
¿Qué quieres que use? —le pregunta ella, colocando su mano en su cintura.
Nada. —le susurra él, sobre sus labios, besando estos, haciendo que Emma sonría entre beso y beso.
Harry. —le dice, mientras él, colocaba sus manos en la cadera de ella, atrayéndola más. —Harry...
¿Si? —le dice, bajando su boca por su clavícula y cuello.
¿Puedo llamar a Persia?
Claro que si. —le responde él, haciendo que ella se separe de, mientras que rosa sus labios con los de él, y corre hacia su celular. Luego de marcar el teléfono del orfanato, y pedir hablar con él, el niño habló.
Emma. —la saludó, con felicidad. —Te he visto en la tele, a ti y a Harry. Son emperadores.
Así es, mi amor. Y cuando terminemos acá las cosas, vamos a volver a Inglaterra por ti.
Te extraño mucho, Emma. —le dice, con dulzura, el pequeño.
Nosotros también, precioso. Ya vamos a volver. —comenta ella, con suavidad. — ¿Qué andabas haciendo?
Estaba jugando con Simon y Henry juegos de encastre.
Entonces, ¿estás bien?
Si. —contesta con dulzura él.
Te veo pronto, Percy. Te quiero.
Yo también, Emma. —le dice el niño, mientras ambos cortan la comunicación.

lunes, 19 de agosto de 2013

Reseña: My life next door - Huntley Fitzpatrick



Título: My life next Door
Serie: Único
Autor/a: Huntley Fitzpatrick
Editorial: Penguin-Dial
Género: Romántico/Juvenil/Contemporáneo
Año: 2012
Número de páginas: 362



Un magnifico debut acerca de la familia, la amistad, el primer amor y cómo ser honesto con la persona que amas sin traicionar a otra.
Una cosa que mi madre nunca supo, y que desaprobaría mas que nada, era que yo observaba a los Garretts. Todo el tiempo”
Los Garretts son todo lo que no son los Reed. Ruidosos, numerosos, desordenados, cariñosos. Y cada día día desde su balcón, Samantha Reed de diecisiete años desearía ser una de ellos… hasta que una noche de verano, Jase Garrett sube a su terraza y cambia todo. Mientras los dos se enamoran  intensamente, la familia de Jase hace a Samantha una de ellos. Entonces en un instante,  su mundo pierde su soporte y de repente se enfrenta  a una decisión imposible. ¿Qué familia la salvara? ¿O es tiempo de que se salve ella misma’
Una maravillosa lectura de verano, llena de personajes que se quedaran contigo mucho tiempo después de que la historia termine. 
 
Leí la reseña en un blog (no recuerdo cuál U_U) y me llamó la atención, así que lo descargué y me lo leí. Tardé un poco porque iba leyendo Obsessive al mismo tiempo, así que... ¡En fin! El libro narra la historia de Samantha, una chica de oro, que es divina, dulce, hermosa e inteligente, la hija buena de la senadora de los Estados Unidos, Grance Reed, la cuál odia a la familia numerosa de al lado, los Garret. Pero un día Sam, después de observar por la ventana por años a los Garret, conoce a uno de los hijos, Jase, y se enamoran.
La historia es linda, fresca y nada compleja. Pero me gustó. Fue entretenido de leer, y a pesar de que uno sabe cómo, más o menos va a terminar, me agradó y no me arrepiento de haberlo leído. Los personajes tal vez, más allá de la historia, son lo único criticable de este libro. Los protagonistas, por sobre todo, son Jase y Sam, y son... ¡Demasiado perfectos! Y esto llega un punto que es aburrido, más que nada él, o sea, no! Sos demasiado bueno amigo, para un poco, se un poquito malito, a las chicas les gusta (JAJA!) Y Sam también, llegando un punto que se pelea con su amiga por envidiosa que es (la amiga), que a esta todo le sale bien.


Pero otros personajes que no son protagónicos que me gustaron, como Tim el amigo de Jase y Sam que es un alcoholico y drogadicto en reahabilitación, que dice lo que piensa y es un dejado completo, pero también es un buen hermano y amigo, y me encantó. Clay es otro personaje que si bien lo odias, amé como está centrado. Es un hombre joven, que triunfó en la vida al trabajar mucho en la política y no tiene escrúpulos, pero me gusta por el hecho de que el tipo es tan bueno convenciendo a la gente, que a pesar de que está diciendo una locura y vos decís ¿Me estás cargando? Te quedás como: “si, tenés razón”, de lo bueno que es para el chamullo.


Lo que no me gustó, ni un poquito ni nada, fue el final. Demasiado abierto, quedando en nada. Fue horrible, y creo que eso fue lo que me hizo ver el libro de mala manera, por eso mi calificación. Saludos, Danna.

 
•6/10•

sábado, 17 de agosto de 2013

El precio de la elegancia - Capítulo 23


El precio de la elegancia
Capítulo 23

¿Cómo la estás pasando? —le preguntá él, mientras la música cambia a una más lenta, haciendo que ella coloque sus manos sobre los hombros de él, y este, sus manos en la cintura de ella.
Horrible, es poco.
Parece que te han encontrado otro pretendiente. —comenta él, mirando a lo lejos a su primo hablando animadamente con la madre de Beth.
Ni lo menciones, es un mono. —suelta ella, frunciendo el ceño. —Y mi madre, es la cirquera que hace esto solamente para que nos encontremos, que hablemos y... ¿Qué pretende? ¿Qué me guste? —pregunta ella, con enojo.
¿Por qué no te gustaría?
Porque son perfectos.
¿Y eso qué tiene de malo?
Todo. —comenta ella, con obviedad. —Nadie es perfecto, ni yo. Aunque no lo creas. —dice esto, haciendo reír a Jason.
¿Y te molesta que aparenten ser perfectos?
Chicos lindos, de buenas familias, con altos estudios y de una increíble posición... Así son todos los idiotas que mis padres me presentan.
No entiendo dónde está lo malo.
No quiero casarme, y punto.
A no ser, que yo te enamore antes de las vacaciones de verano.
Por favor, tu encajas perfecto en la descripción de: los idiotas que mis padres me presentan.
¿Soy un chico lindo, de buena familia, con altos estudios y de una increíble posición?
Las últimas tres cosas.
Sé que sabes que soy lindo. —comenta él, haciendo reír a Beth.
En tus sueños, plebeyo. —le responde ella, con una sonrisa.
Te hice reír. —comenta él, con una sonrisa. —Desde que haz llegado que tienes el ceño fruncido, o estás con cara de enojada.
¿Me haz estado espiando?
Se podría decir que si. —dice él, con una sonrisa. —Pero en mi defensa, quiero decir que mi padre me dijo que tu habías llegado.
Parece que todos quieren que el heredero Pinault se quede con la heredera Rockefeller. Es un muy buen negocio, la herencia Rockefeller.
Mmm... Puede ser. Pero yo les dejo la herencia a ellos, yo me quedo con la heredera. —comenta él, haciendo sonreír a la muchacha.
Claro, vas a dejar los billones de dólares que mi familia tiene, solo por una persona.
Así es.
Por dios, ¿crees que voy a creerte?
¿Crees que no dejaría todo por ti?
Claro que no. Nadie en su sano juicio dejaría todo por nadie.
Yo lo haría, si es por ti. Te quiero, ¿lo recuerdas? —le pregunta él, dejandola callada. — ¿Tu no dejarías todo por alguien?
Obvio, no.
¿Perderías a todas las personas que amas por el glamour y la elegancia?
Si. Perdería todo por el glamour y la elegancia. —responde ella, convencida.
Eso es porque nunca has amado verdaderamente a alguien. Yo dejaría todo por mi familia y por ti.
Oh, Jason. Es que tu no sabes lo que dices.
Claro que si, estoy convencido de que valen más las personas que las poseciones materiales.
Te respeto, pero no te entiendo. Creo que el sacrificar todo por alguien es absurdo. Pero sacrificar a alguien por todo, me parece más razonable.
¿Razonable?
Por supuesto, como mi madre siempre dice: sacrificar todo por lo que somos, es el precio de la elegancia.
¿El precio de la elegancia?
Así es. Por ser elegante, fino y elitista, uno debe dar algo a cambio. Todo tiene un precio.
¿Y tú como lo has pagado? —indaga él, mientras se seguían moviendo ligeramente al compás de la música, siendo observados por los padres de ambos, a lo lejos.
Renunciando a mi escuela, a amigos, al tiempo libre, a... Todo lo que las personas tienen normalmente.
¿Amigos?
Nunca los he tenido, a exepción de Holly, claro. El viajar, el estudiar idiomas, culturas, y demás, me ha llevado a estar sola la mayoría del tiempo. Renunciar a la infancia, y convertirme en una dama a la edad de siete años, el no decidir que quiero hacer con mi futuro, si no que mis padres eligan mi carrera, y ahora, quieren decidir mi prometido.
¿Y la elegancia vale renunciar a todo eso?
Por supuesto. Mi meta es esa, y no importa que deba hacer para llegar a ella.
Créeme que me da tristeza escucharte decir todas esas cosas. —comenta él, separándose un poco de ella, para tomar una de sus manos. —Creí que eras inteligente y valiente, pero ahora creo que eres triste, y me llegas a dar un poco de lástima.
¿Disculpa? —pregunta un poco molesta.
Me da lástima que creas que el ser elegante y refinado es una meta en la vida. Que dejes todo solo por eso. —le dice él, acariciando su mano y apretándola un poco para retenerla, ya que ella quiso sacarla de entre las de él.
No necesito la lástima de nadie.
¿Por qué estás enojada? —le pregunta él, mirándola fijamente a los ojos. — ¿Estás molesta porque soy la primera persona que dice que te tiene lástima o porque soy la primera persona que dice que te quiere? —inquiere él, sin dejar de hacer contacto visual.
No necesito el amor ni la lástima de nadie. He vivido perfectamente estos dieciocho años sin tener a alguien al lado, y créeme que lástima, les tengo yo a todos, pero nadie a mi.—le dice ella, separándose completamente de él, y dándose vuelta, para dirigirse a la salida del salón.
***
Con una blusa de gasa verde agua, una pollera color rosa pálido, un blazer blanco y zapatos de tacón cerrados color crudo y un bolso de mano, Elizabeth salió de su casa con el cabello lasio suelto y el maquillaje natural. { http://www.polyvore.com/threw_wish_in_well_dont/set?id=51636326 }
¿Podemos hablar?
Piérdete Jason. —le dijo ella, en cuanto el muchacho se acercó.
Vamos, ¿sigues molesta por lo de ayer?
No necesito estar cerca de alguien que siente lástima por mi. —comentó ella, acelerando el paso, mientras doblaba a la esquina. El muchacho, revoleó los ojos, y la siguió un poco más, hasta que, la tomó por el brazo, haciéndola girar sobre ella misma. —Quítame tus pobretonas manos de encima.
Es increible que sigas diciendo que soy pobre, cuando sabes que no lo soy.
Piérdete Jason. —le volvió a decir, mientras se safaba del agarre de él, y caminaba la cuadra que le restaba, seguida por el muchacho.
Beth, por aquí. —dijo Holly, estirando su brazo para llamar su atención. Su amiga, se acercó a la castaña, y la saludó como siempre. —Ya deberíamos haber llegado al desfile.
¿Desfile?
Tu no te metas, plebeyo. —le dijo ella, de mala manera a Jason, el cual, estaba detrás de la pelinegra.
¿Quieres venir, Jase?
Cierra la boca, Holly. —musitó tajante, la muchacha. —Y ya vámonos, que el olor a pueblerino está asqueando mis fosas nasales.