Blinking Cute Box Panda

miércoles, 12 de diciembre de 2012


Libro Abierto
Capítulo 50


Era tanto el frío que tenía, que mis sentidos se empezaron a agudizar debido a esto, y mis ojos comenzaron a tratar de abrirse, pero el cansancio era mucho mayor que el frío. Y de un momento a otro, la realidad se hizo prensente en mi cabeza y los recurdos del "día de luna". Como su cuerpo se acoplaba al mío formando uno solo, como si fuera un rompecabezas guardado en el ático por más de 200 años, esperando a la otra pieza, esa pieza era yo, y nos acoplábamos perfectos. Al recordar como su boca era algo mágico junto a la mía, el sabor a caramelo, envuelto en esa fragancia única, tan masculina, se me formó una sonrisa en los labios.
Fue la noche más mágica y hermosa de toda mi vida, sin duda.
—Levántate perezosa, ya te vi sonriendo. —musitó aquella voz de querubín.
—Déjame dormir. —le pedí con la voz ronca.
—Creo que ya te dejé dormir bastante, son las dos de la tarde. 
— ¿Cómo? —pregunté de sopetón, sentándome en la cama y mirándolo expectante, para que me contestara lo que le acababa de preguntar, pero el muchacho se me quedó viendo, mordiéndose el labio inferior. Yo me miré por unos segundos y me dí cuenta. Estaba desnuda. A la velocidad de un rayo tomé la sábana y me envonví en ella.
— ¡No me mires así! —le grité, ya que esa mirada de deseo no se iba, y me ponía realmente los pelos de punta.
—Romance, ¿para qué te cubres? Grabé en mi mente cada centímetro de tu cuerpo. —musitó en mi oído, y beso con sus pétreos labios. 
—Basta Harry. —contesté, roja como un tomate.
—Te amo. —me dijo, mientras yo entraba al baño.
Tomé una ducha que habrá durado aproximadamente media hora, mientras las gotas cristalinas sacaban todo rastro de sudor o impuresas, y limpiaba mi cuerpo, que quitaba todo rastro de lo que fue la noche anterior. Pero los rastros de amor y pasión jamás lo iba a sacar nada, siempre estarían en mi mente. Salí de la bañadera y me sequé completa, me coloqué una remera negra pegada al cuerpo, y un saco de abrigo ya que hacía algo de frío, en la parte de abajo me coloqué unos jeans y las zapatillas negras. Me maquillé algo tranquilo y natural, y me peiné con una cola alta. Salí del baño y allí estaba Harry mirando por la ventana.
— ¿En qué piensas? —le pregunté en cuanto me puse a su lado.
—En ti, por supuesto. —contestó el muchacho y yo sonreí.
—Te amo.—le dije, besando sus labios.
—Yo más. —y su labio superior se apoderó del mío. — ¿Tienes todo guardado? 
—No, me faltan un par de cosas, ahora las acomodo.
El asintió y yo comencé a ordenar un poco la ropa y mi bolso de mano, luego ordené un poco lo que era la mesa donde había cosas tiradas y luego hice la cama.
—Romance, va a venir alguien a cambiar las sábanas y demás.—anunció el chico, colocando sus manos en mi cintura y atrayéndome a su cuerpo.
—Lo sé, pero no quiero que la gente piense que somos unos desordenados y sucios. —le contesté, dejando el almohadón sobre la colcha. Harry negó con la cabeza dos veces y luego me besó de sopetón. 
Salimos del hotel, Harry le dijo unas palabras sobre lo amables y cordiales que habian sido con nosotros los empleados y dueños del hotel, y que nuestra estadía había sido maravillosa y demás palabras de agradecimiento. Nos tomamos un taxi y fuimos hasta el McCarran, el aeropuerto internacional de Las Vegas. Allí esperamos dos largas horas que se hicieron eternas. Veía como la gente pasaba de un lado a otro, familias que se reencontraban y se deseaban una y otra vez feliz navidad y próspero año nuevo. Era un ambiente completamente distinto a como habíamos llegado, todo en aquel lugar era alegría y tranquilidad.
Harry muy amablemente, y caballeroso como siempre, me trajo unas croquetas de queso que estaba deliciosas y una Coca Cola, y ese fue todo mi almuerzo. Hasta que una voz dulce y femenina se expandió por los altavoces de todo el recinto diciendo: —Pasajeros de vuelo 612 con destino a Illinois, Chicago por favor abordar por la puerta 19, muchas gracias. Reiteramos, pasajeros del vuelo... —y volvió a repetir lo ya dicho.
Harry me tomó de la mano y entrelazó nuestros dedos en un gesto sumamente tierno y ambos caminamos hasta la puerta de embarque, allí una muchacha rubia, de ojos celestes y los labios pintados de un rojo escarlata, nos guió hasta nuestro asiento  y luego de ello, le dirigió una mirada muy seductora a mi novio.
—La mato. —musité, mientras me ponía de pie, pero algo me impidió avanzar, o mejor dicho alguien. Harry me envolvió la cintura, y me colocó sobre sus piernas, para luego dejarme sobre mi asiento. 
—Por favor, Romance ¿qué te sucede? —pregunté este, "desconcertado".
—Dime que no la viste, y al que le voy a pegar va a ser a ti. —anuncié echando chispas.
—Si la vi, pero no le presté ninguna importancia.—musitó cambiando su tono "amenazador", a uno más dulce y meloso. —Te amo a ti. —dijo, para luego besar pausadamente mis labios.
—Yo también te amo, pero esa rubia teñida con agua oxigenada... —dije pero Harry me interrumpió con su risa.
—Eres muy graciosa, cuando estás celosa. —comentó, abrazandome. Yo no dije nada, y volví a repetir lo del viaje anterior, cerré los ojos y me dejé llevar por la inconciencia, estaba muy cansada y no entendía el por qué. 
*       *      *
— ¡Feliz navidad mi amor! —gritó mi madre, en cuanto nos vió pasar por la puerta de casa.
—Muchas gracias mamá, igualmente. —le contesté, abrazandola.
—Feliz navidad, Harry. —le dijo a mi novio.
—Igualmente Amalia. —respondió gentilmente, mientras abrazaba a mi hermanito y mutuamente se deseaban una feliz navidad.
— ¿Cómo la pasaron? —preguntó mi madre, mientras colocaba una fuente de pasta y otra de salsa en la mesa, mi hermano trajo el pan y la sal y yo la bebida y vasos, luego la mujer fue en busca de platos y cubiertos.
—Excelente, estaba todo más hermoso que el año pasado. —comenté, cuando tomaba asiento al lado de mi novio, mi mamá frente a este, y al lado de él Román.
— ¿Qué te pareció la ciudad, Harry?—inquirió mi madre, ya que él no la conocía.
—Maravillosa, está llena de luces y espectáculos. La verdad que es increible, con razón Romance siempre habla maravilas de ella.
Yo solo sonreí, y mi madre quería seguir escarvando en el tema, y más que nada la conversación iba con Harry. Espero que no toque el tema del sexo, porque juro que soy capaz de tirarle el plato de fideos en la cabeza. Bueno... no para tanto, pero lo voy a pensar y las ganas van a matarme.
—Hablé con John, me comentó que dejaron el hotel.
Comentó mi madre, mientras yo me ponía más blanca que el mantel.
—Así es, hubo un terrible accidente en el Casino. —comentó mi novio, mientras en la mesa del living se presentaba Harry Styles, una joya perdida de Hollywood. —Un hombre fue asesinado un día después de que llegamos al Casino, no creí que sea un lugar apropiado para Romance, era algo peligroso, así que nos cambiamos del hotel a el Lambargoty. —finalizó mi novio. Era un gran mentiroso, o como diría él... Un excelente actor.
Luego de ello mi madre no dijo absolutamente nada y para romper el hielo empecé a relatar como estaban Alex y Amy, y lo que habíamos hecho en el Gran Cañón. Mi mamá amaba a Amy y a Alex ya que somos amigos desde hace muchísimo y ella los vió crecer, así que hablar de ellos, hizo pasar el momento horrible del tema del As. 


2 comentarios:

  1. Piririririririr!! Me encanto el capitulo! :) Jajajaja Harold mentirosillo ¬¬', y Romance es una celosa compulsiva jajajaja! Me encanta, jo pero que vuelvan siginifica que han de luchar...Liam es malo, osea venga ya, porque narizes la obligas a eso, y si ganas la obligaras a quererte? Imbécil (en realidad no porque yo lo amo y lo adoro, pero en la novela no. Es imbécil xDD)

    Siguela cuando puedas, estaré pasandome para ver si actualizas aunque creo que lo haces cada dia xD

    Besos xxx

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    1. ksaldjaslkd si a mi me pasa, o sea Liam es la cosita mas linda de este mundo, pero en mi nove es un forro asdñljkaslkdj xD gracias por leer linda :)

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