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jueves, 19 de septiembre de 2013

Reseña: El duque y yo - Julia Quinn


Título: El duque y yo
Serie: The Bridgerton #1
Autor/a: Julia Quinn
Editorial: Avon
Género: Histórico/Romántico
Año: 2000
Número de páginas: 209

Todos parecían divertirse en aquel baile que reunía a lo más selecto de la sociedad londinense. Todos, excepto ellos dos. Daphne, una hermosa joven agobiada por su madre, y Simon, el huraño nuevo duque de Hastings, tenían el mismo problema: la continua presión para que encontraran pareja.
Al conocerse, se les ocurrió el plan perfecto: fingir un compromiso que los liberara de más agobios. Pero no sería sencillo, ya que el hermano de Daphne, amigo de Simon, no es fácil de engañar, ni tampoco lo son las avezadas damas de la alta sociedad. Aunque lo que complicará de verdad las cosas será la aparición de un elemento que no estaba previsto en este juego a dos bandas: el amor.
Desde que fue presentada en sociedad, Daphne no tiene un momento de respiro. La culpa es de su madre, a la que adora, pero que está obsesionada con encontrarle un marido cuanto antes. Lo peor del caso es que los hombres razonablemente deseables no están interesados, y los que sí lo están son unos incansables pesados de los que tiene que librarse... incluso a golpes. Por eso acepta encantada la idea del duque de Hastings de fingir un noviazgo que ahuyente a los pretendientes. Aunque quizá también tenga algo que ver el hecho de que el joven duque comienza a resultarle cada vez más seductor.
Marcado por una infancia llena de soledad y resentimiento, Simon Basset, el nuevo duque de Hastings, no quiere saber nada de la vida social de Londres ni, desde luego, de los intentos de las elegantes damas de “cazarlo” como marido para sus hijas. Cuando conoce a Daphne, cree haber encontrado el plan perfecto: un compromiso ficticio que mantenga alejadas a las pretendientes que lo agobian. Y cuando la atracción fingida comienza a convertirse en algo demasiado real, Simon deberá enfrentarse a los fantasmas del pasado que le impiden disfrutar la felicidad que el destino pone al alcance de su mano.

Cómo he dicho varias veces en reseñas de este tipo de libros, el género histórico-romántico es uno de mis favoritos, y más, aquellos que transcurren en el período Regencia de Inglaterra. El libro nos cuenta la historia del nuevo duque de Hastings (para los que no saben, en la jerarquía nobiliaria el duque es el de rango más importante, luego del rey y el príncipe), por lo tanto, es uno de los mejores partidos de la temporada londinense. 

Pero Hastings no quiere casarse, por lo que planea con Daphne (¡que lindo nombre!) Birdgerton un falso compromiso. Esto ya sabemos como termina... ¿Verdad? Pero da tanta vuelta que terminó siendo completamente diferente a lo que me esperaba.

La historia de amor de ellos es una que pasa no del “amor-odio” o algo así, si no de la amistad a sentir algo mucho más fuerte. La primera en dar ese paso es Daphne y lentamente Simon, el duque, va encaminándose a sentir lo mismo por la muchacha.
Situaciones que son de lo más divertidas pasan para que el destino de estos dos se unan, y allí la historia se tornó de un modo que hasta me gustó más. Los demonios que persiguen a Simon son algo que no pueden faltar ¿verdad? Siempre el pobre hombre torturado, y la bella dama que lo rescata.

 Pero este me agradó, porque el pasado de Simon aparece en las primeras páginas del libro y entendes, pobrecito, lo que pasó. Como Quinn enlaza las historias me gustó mucho, y por eso ahora estoy leyendo el segundo libro de esta serie, que si bien no es la historia de Daphne, continúa con la vida de los hermanos Birdgerton. Saludos, Danna.

•8/10•


martes, 17 de septiembre de 2013

El precio de la elegancia - Capítulo 26


El precio de la elegancia
Capítulo 26

Con un vestido lila de cuello redondo y sin mangas, un sobretodo blanco al igual que los zapatos de tacón y el bolso, con el maquillaje en colores naturales y el cabello en una trenza, Elizabeth se encaminó, junto con Holly, hacia el restaurante Las Flores, dónde sus padres y la familia Pinault las esperaban. { http://www.polyvore.com/miranda_kerr/set?id=57750114 }
El lugar estaba ambientado como casi la mayoría de los restaurantes de cinco tenedores de París, en un estilo romántico barroco, con muchos colores, pero preservando esa linea clásica y elegante, que el precio de cada plato valía.
—Buenos días. —dijo Elizabeth, seguida de Holly, para todos los allí presentes, donde Beth no solo se encontró con el Sr. Pinault y Jason, si no tambien con Sebastien y sus padres.
—Por favor, tomen asiento. —pidió el señor Pinault, mientras Beth, luego de un tirón del brazo de parte de Holly la cual la colocó en la silla al lado de Jason, se sentaba y ordenaban todos sus entradas y platos principales.
—Elizabeth, ayer te perdimos la pista. —soltó con trivialidad Sebastien, el cual, no quitaba los ojos de ella.
—Es cierto, cariño. ¿Dónde fuiste? Holly dijo poco y nada.
—La comida está deliciosa. —comentó Jason, para interrumpir el silencio incómodo que se formó, luego de aquella pregunta que Beth no respondió.
—Fui a cenar con Jason. —responde a la pregunta de su madre, enfocando su vista al plato, haciendo que el desconcierto crezca en todos los allí presentes, mientras una gran sonrisa se forma en los labios de Jason, al igual que en la de Holly, la cual, estaba contenta de saber que Beth se estaba abriendo, poco a poco a Jason.
— ¿Cómo? ¿Con Jason? —inquiere Christy.
—Así es, antes de que tu hagas planes, yo ya había hecho planes con él en el baile que tu organizaste antes de ayer. —le explica ella, bebiendo un sorbo de jugo. —Luego del desfile me pasó a buscar, y nos fuimos.
— ¿Qué tipo de relación tienen ustedes dos? —les pregunta Colette, en tono desestructurado, pero esperando una respuesta clara y concisa.
—Nosotros... —comienza Jason, sin saber como terminar la oración.
—Somos compañeros de universidad, y buenos amigos. Es bueno rencontrarse con gente conocida en un lugar tan alejado de Nueva York.
— ¿Solo esa clase de relación?
—Bueno, lo que pasa es que... —comenzaba Jason de nuevo, siendo interrumpido nuevamente por Beth.
—Por ahora. —responde como si nada Beth, mientras se lleva a la boca un pedazo de tomate.
— ¿Por ahora? —indaga Christy, con los ojos abiertos como dos platos.
— ¿Debemos hablar de esto justo en este momento? —inquirió ella, bebiendo como si la conversación tan seria que estaban teniendo era algo trivial. —Hoy en la noche partimos con Holly para West Point, deberías ser más conciderada.
—Lo siento, cariño. —responde su madre, con esa sonrisa hipócrita que siempre lanzaba.
La cena pasó entre conversaciones del campo económico, donde el señor Rockefeller, el señor Palus y el señor Pinault, junto con Sebastien, hablaban a más no poder, sobre los mercados asiáticos y europeos, sobre la baja en la bolsa y demás cosas, que Beth no prestó atención, al igual que Jason, que en vez de abocarse a la charla con los hombres, entabló conversación más rápido con Beth y Holly, quien esta última, le hablaba de lo maravilloso que era ser modelo, sobre la colección de Carolina Herrera, y Jason, aunque no se pueda creer, contestaba y hablaba animadamente con ella.
— ¿Por ahora? —inquiere Jason, parándose frente a Beth, la cual estaba semi recostada en una columna, a la espera que su padre trajera el auto y las llevara a la casa, para terminar de hacer sus valijas e irse a Nueva York.
— ¿Qué quieres?
— ¿Cómo es eso que nuestra relación de compañeros y amigos es solo por ahora?
—Claro, en un futuro, tal vez no seamos ni compañeros ni amigos.
—Si no, marido y mujer. —dice él, dejando ver sus relucientres dientes detrás de esa sonrisa natural.
—Cierra el pico, plebeyo. —le dice ella, frunciendo el ceño. —Y dime, ¿cuándo vuelves a West Point?
— ¿Todavía no te vas y ya me extrañas?
—Era solo una simple pregunta de cordialidad. Si no quieres responder, no lo hagas. —musita ella, con desinterés.
—Mañana en la noche, luego de terminar unos papeles de la empresa vuelvo a la escuela.
—Vuelves como un plebeyo, ¿verdad?
—Te pido, a ti y a Holly, que no comenten el hecho de PPR.
—Como sea, tampoco tengo a quién decírselo. —dice ella, parándose derecha, en cuanto el auto estacionó frente a la puerta del restaurante. —Te veo luego.
—Hasta pronto, su majestad. —responde él, besando su mejilla, mientras ella, sin decir ni hacer nada, sale del restaurante.

***
Con una blusa sin mangas blancas con detalles en negro, una pollera rojo sangre, una capa de estampado escoces y zapatos de tacón y cartera negra, con el cabello negro atado en una coleta alta y el maquillaje bastante marcado, Elizabeth caminó, al lado de Holly, por los jardines de West Point, logrando captar más de una mirada del alumnado. { http://www.polyvore.com/queen_is_back/set?id=53906702 }
— ¿Vas a decirme cómo es eso de que sales con Jason?
—Otra vez... Eres tan repetitiva Holly que ya me casas.
—Vamos, seme sincera Beth. Sabes que puedes confiar en mi cien por ciento.
—Lo sé, pero...
— ¿Te gusta Jason?
—No. —respondió ella, sin parar su caminata.
—Oh, vamos Elizabeth. Deja de mentir.
—No me gusta, tal vez... Me agrada más que otros chicos.
— ¿Te agrada?
—Si. No me molesta compartir tiempo con él, me es entretenido hablar con él.
—Eso, en mi mundo se llama gustar.
—Vivimos en el mismo mundo, Holly. Y no, no me gusta, solo... No me desagrada.
—Eres tan complicada, Beth.
—Mejor cierra la boca, si no quieres que me vaya y no te hable más.
—Está bien, no te molestes. —le dice la castaña, con una sonrisa, evitando el mal temperamento de Beth.
—Debe enamorarme para las vacaciones de mayo, y yo voy a acceder a casarme con él, pero, si no lo concigue, debe irse para siempre de West Point.
— ¿Qué haz dicho?
—Es por eso que salimos tanto, el está tratando de enamorarme o algo así...
—Y tu, ¿por qué accediste?
—Solo quiero ver como fracasa.
— ¿Segura? ¿O es que en verdad quieres que te enamore? —le pregunta, dejándola allí en el jardín de la escuela, con la cabeza dándole vueltas.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Reseña: Obsession - Jennifer L. Armentrout


Título: Obsession
Serie: Libro independiente de la Saga Lux
Autor/a: Jennifer L. Armentrout
Editorial: Entangled Publishing
Género: Ciencia-Ficción/Romántica/Erótica
Año: 2013
Número de páginas: 275


Él es arrogante, dominante, y... está para morirse.
Hunter es un asesino despiadado. Y el Departamento de Defensa lo tiene firmemente en sus manos, lo que por lo general no lo molesta demasiado porque al menos puede matar a los tipos malos. La mayoría del tiempo disfruta de su trabajo. Eso es, hasta que se ve envuelto en algo que nunca ha tenido que hacer antes: proteger a un humano de su enemigo mortal.
Serena Cross no le creía a su mejor amiga cuando ella afirmó haber visto al hijo de un poderoso senador convertirse en algo... antinatural. ¿Quién lo creería? Pero entonces es testigo del asesinato de su amiga a manos de lo que sólo puede ser un extraterrestre, empujándola a un mundo que mataría para proteger su secreto.
Hunter agita el temperamento de Serena y su deseo a pesar de sus diferencias. Pronto él está haciendo lo impensable -rompiendo las reglas por las que ha vivido, yendo en contra del gobierno para mantener a salvo a Serena. Pero son los extraterrestres y el gobierno las mayores amenazas para la vida de Serena... o lo es Hunter?


¿He dicho que amo esta saga? ¿No? Bueno... ¡LA AMO! Sin duda, cualquier libro que Jennifer saque con respecto a los Luxen, Arum, Híbridos o lo que sea, lo voy a amar. Leí la historia principal (Obsidian, Onyx, Opal) y la de Dawson&Beth (Shadows) Así que cuando leí la reseña de esta, me volví loquita, además, de que ya antes de empezar te dice que esta es más erótica y picante que los otros libros, comencemos.

La historia comienza con Serena y su amiga Mel, la cual vio y escuchó a dos Luxen, hijos de un senador de USA, lo que eran y planes de la raza alienigena, por lo cual, la matan. Pero antes de morir, Mel le cuenta todo esto a Serena, siendo la única testigo que pueda revelar los secretos de ellos. El DOD pone en vigilancia a Serena, y para guardar su seguridad, la dejan a cargo de Hunter, un Arum. ¡Si! Morí cuando leí que esta historia no eran Luxen/Humano o Luxen/Híbrido si no un Arum (los enemigos de los Luxen), y me encantó conocer más de esta especie creada por Armentrour. 

Por ello, el libro me llamó todavía más la atención. Es interesante descubrir el lado de a los que los Luxen nombran todo el tiempo, conociendo como son verdaderamente, y también desde el lado de los Arum, ver que los Luxen no son ositos de felpa todos buenitos...
Cómo ya dije, la historia es genial, y los personajes me encantaron. Hunter es el chico todo malote (posta) que tiene un genio horrible y es súper mandón y controlador. Es también medio creídito y malhumorado, por eso me ha encantado su personaje, sacándome casi siempre una sonrisa por sus salidas. Pero al ser un Arum, alguien de las sombras, es muy peligroso y frío. De lo más inhumano, y por ello, al ver la evolución del personaje en todo el libro, lo sentí todavía más querido. 

Serena, por otra parte, es una mujer independiente, segura de si misma, humilde y con carácter. Odia que él la mangonee todo el tiempo, y se viven peliando. Esa relación de amor-odio me encanta, haciendo que esta pareja se transforme en mi segunda favorita (Luego de Deamon y Kitten), por la química que explota entre ellos.

Obsession es subida de tono, erótica y más. No roza lo pornográfico, estando muy bien narrada. Las escenas eran calientes, pero no burdas, y al no haber leído (ni escuchado) que Jennifer se dedique a este género, se lo reconozco porque el libro se posiciona entre mis favoritas. En fin, la historia, los peronajes y el descenlace es genial. Por eso lo súper recomiendo, Saludos. Danna.

•9/10•


sábado, 14 de septiembre de 2013

Dramma Queen - Epílogo


Dramma Queen
Epílogo


2 de Abril
— ¿Dónde está?
—No lo sé, y Gustavo tampoco está.
—Sofía... ¿No crees que se escapó, verdad?
—Claro que no, Carolina. —comenta la mujer, con el ceño fruncido.
— ¿Emma no está? —pregunta Persia, agarrado de la mano de Sofía.
—Ya va a venir.
— ¿Su alteza todavía no aparece?
—No, Milfroyd. Lleva retrasada quince minutos.
—Se fugó.
—Cállate, Nacho. —lo regaña la mujer, golpéandolo suavemente en el brazo.
— ¿Todavía no llega? —pregunta Harry, entrando en escena, y parándose en el altar, mirando a los asientos de atrás, donde Carolina estaba sentada.
—No, voy a matarla. —comenta Sofía, frunciendo el ceño.
— ¿Le habrá pasado algo? —pregunta ahora, preocupado Harry. Y antes de que nadie diga nada, la marcha nupcial se escucha fuertemente, proveniente del órgano de la iglesia, y en ese momento, las puertas de la pequeña capilla se abren, dejando paso a un hombre de traje negro, llevando de su brazo, a la castaña, la cual estaba peinada con un recogido sencillo y dos mechones de los costados de su cara caían en bucles, mientras que su maquillaje era casi nulo, con el rimel, un poco de sobra y un brillo labial. El velo caía delicadamente sobre su rostro hasta por debajo de su pecho, y estaba vestida con un vestido blanco de strapless, ajustado en la parte del busto, el cual tenía un tejido artesanal, y luego, la parte de la falda caía en diferentes telas, con armado. Sus zapatos eran de tacón a composé con el vestido, haciendo que su altura sea más elevada. { http://www.polyvore.com/boda/set?id=49163986 }
Los dos, agarrados por el brazo, llegaron hasta el altar, donde se hallaba Harry, luciendo un smoquin negro como la noche, con una sonrisa dibujada con marcador indeleble en su rostro, y su cabello, desprolijo como siempre. A su costado, estaba Milfroyd, Persia y Nacho, los cuales, lucían un smoquin elegante. Y del otro costado estaban Carolina y Allison, vistiendo un vestido corto rosado.
Emma, caminó hasta allí, y su padre, le entregó al yerno, la mano de su hija. Esta se colocó frente al cura, y ambos arrodillados, comenzaron con la ceremonia.
—Harry Windsor, ¿Acepta por esposa a Emma Di Vella, en la salud como en la enfermedad, en la pobreza como en la riqueza, hasta que la muerte los separe?
—Acepto. —contesta el chico, con una sonrisa en los labios, colocándole en el dedo anular de la mano izquierda, una alianza de oro.
—Emma Di Vella, ¿Acepta por esposo a Harry Windsor, en la salud como en la enfermedad, en la pobreza...
—Si, si. —responde ella con rapidéz, haciéndolos soltar una risa a maś de uno en la iglesia, mientras ella le sonrie al muchacho un poco avergonzada, colocándole la alianza de oro, en el dedo anular de la mano izquierda.
—Por el poder que me confiere la iglesia, los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia. —dice el cura, haciendo que Harry, se agache para quitarle el velo del rostro, y sin dejar de sonreírle con dulzura, se acerca a ella, posando una de sus manos en su cintura, y la otra, en la nuca y la besa, de manera dulce y suave, entreabriendo los labios para hacerlo apasionado.
Los novios se separan, sin dejar de mirarse, y Emma, tomada del brazo de su marido, sale de la capillita, donde sus familiares los esperan, y les tiran arroz, riéndo y gozando de la cereminia, mientras Harry, la besa nuevamente de forma dulce.
Caminan hacia el auto de los padres de Emma, el cual, estaba decorado con moños blancos, y esctrito en el parabrisas del auto un "Recién Casados".
La celebración fue realmente tranquila, ya que eran los mismos que habían ido a la ceremonia, fue más que una fiesta, una cena tranquila. Persia estuvo todo el día arriba de Emma y Harry, ya que hacía tres semanas solamente que se les había cedido la custodia a los príncipes, y ahora, ambos iban a irse de luna de miel.
— ¿Van a volver pronto? —preguntó por enécima vez el pequeño, con ojos llorosos debido al sueño y tristeza.
—Te prometo que si, mi amor. —le contestó Emma, por enécima vez también, mientras Harry lo tomaba en brazos, y lo llevaba al antiguo cuarto de Emma.
—Vamos a cuidarlo bien, no te preocupes, Emm. —le dice Sofía, con dulzura. —Además, Persia es un niño muy tranquilo, no va a hacer nada malo.
—Gracias mamá. —contesta ella, con una sonrisa.

* * *

5 de Abril

— ¿Estás lista?
—Estoy terminando.
—Eres una lerda.
—Cierra el pico. —contesta Emma desde el baño, mientras se termina de peinar el flequillo. Lucía un vestido de color esmeralda con detalles labrados en negro, al igual que el sobretodo que caía hasta por debajo de sus rodillas y los zapatos de tacón cerrado. Poseía una cartera del mismo color del vestido, y un sombrero de copa con un lazo en su circunferencia a composé. { http://www.polyvore.com/untitled_507/set?id=74243892 }
—Aunque sea, valió la pena la espera. —comenta el muchacho, acercándose a ella, y besándola de prepo.
— ¿Vamos? —inquirió ella, mientras tomaba de la mano a su marido. Estos salieron de la habitación del hotel, y subieron a un auto de color negro, que tenían alquilado por su temporada allí. Luego de unos veinte minutos, o un poco más, y después de hacer unas dirigencias, el chico estacionó el auto, frente a la plaza de Trocadero.
Bajó del auto, le abrió la puerta a la princesa, y ambos, caminaron tomados de la mano hasta una de las cornizas de la fuente, la cual estaba iluminada ya que la noche se cernía sobre París.
—Toma. —dijo Harry, entregándole un muffin con un capuccino que habían comprado en una cafetería antes de llegar.
—Gracias. —contestó ella, mirando la Torre Eiffel, frente a la plaza donde se encontraban. —Es hermosa.
—Te dije que te iba a mostrar todo el mundo, pequeña Wendy. Comencemos por París.
— ¿Luego?
— ¿Te parece Roma?
— ¿Roma?
—Luego, podríamos ir a Milán, luego a Florencia, a Venecia, y a Verona.
—Oh, Romeo y Julieta.
—Así es, allí. —contestó él, tomando un sorbo de su café.
—Me da igual. Sea en Roma, Milán o Verona... O aquí en París, solo quiero estar contigo. Y claro, con Percy.—le dice ella, con una sonrisa, apretando su mano.
—Persia, debemos traerlo por supueso. —comenta él.
—Lo extraño mucho, pobrecito llora cada vez que hablamos por teléfono. —dice ella, con una sonrisa. —Aunque mi mamá dijo que después se olvida que no estamos. —continúa sonriéndo. Pasaron unos minutos en silencio, y Harry con la mirada perdida, le pregunta:
— ¿Me amas? —le pregunta con una sonrisa ladeada.
—Claro que te amo. —responde ella sin tapujos dejando sorprendido a Harry. — ¿Creías que me casé contigo solo porque te quiero? Niño, me casé una vez contigo, ¿crees que me iba a equivocar dos veces?
— ¡Ey! —dice este, con el ceño fruncido.
— ¿Y tu? ¿Te casaste conmigo nuevamente porque me amas?
—No, me casé contigo porque eres muy bonita. —contesta él en tono de burla, haciendo que la muchacha le pegue en el brazo. —Te amo, Emma. Eres lo más importante que tengo en la vida. —le responde él, en tono más serio.
— ¿Lo más importante?
— ¿Yo no soy lo más importante de tu vida?
—Yo me conformaría con ser la tercera persona más importante de tu vida.
— ¿La tercera? —pregunta el chico, desorientado.
—Si, porque tu eres la tercera persona más importante de mi vida. Primero Persia, y... —le dice ella, acariciando su mejilla, para luego, colocar su mano, sobre su vientre. El chico, se quedó mirándola fijamente por unos segundos, para luego ir de la mano de ella, a sus ojos, de sus ojos, a su mano, y viceversa.
—Emma...
— ¿Ni siquiera vas a preguntarme como me siento? Que marido desconsiderado. —comenta ella, con tono de enfado. El muchacho, dejando su mirada desenfocada por unos minutos, se para de la cornisa de la fuente, y se acerca a ella, abalanzándose contra la muchacha, para estrecharla fuertemente entre sus brazos.
— ¡Oh por dios! —exclama, parándola a ella del lugar, y la alza con fuerza, levantándola del suelo. — ¿Cómo estás? ¿Te sientes bien? ¿Tienes nauseas? ¿Estás mareada? ¿Quieres ir al médico? ¿Al hotel?
—Tampoco era para que preguntes tanto. —comenta la muchacha riéndo. —Estoy bien, y no tengo nauseas ni mareos... Ahora. Me agarran más que nada a la madrugada y a la mañana. —le responde ella, enroscando sus brazos al contorno del cuello de él, mientras este, la abraza por la espalda.
—Te amo, Emma. Te amo. —dice el muchacho, besándola con rapidez, y entre beso y beso, repetía aquello una y mil veces, haciendo reír y sonreír a Emma, más de una vez.

FIN