Blinking Cute Box Panda

lunes, 19 de agosto de 2013

Reseña: My life next door - Huntley Fitzpatrick



Título: My life next Door
Serie: Único
Autor/a: Huntley Fitzpatrick
Editorial: Penguin-Dial
Género: Romántico/Juvenil/Contemporáneo
Año: 2012
Número de páginas: 362



Un magnifico debut acerca de la familia, la amistad, el primer amor y cómo ser honesto con la persona que amas sin traicionar a otra.
“Una cosa que mi madre nunca supo, y que desaprobaría mas que nada, era que yo observaba a los Garretts. Todo el tiempo”
Los Garretts son todo lo que no son los Reed. Ruidosos, numerosos, desordenados, cariñosos. Y cada día día desde su balcón, Samantha Reed de diecisiete años desearía ser una de ellos… hasta que una noche de verano, Jase Garrett sube a su terraza y cambia todo. Mientras los dos se enamoran  intensamente, la familia de Jase hace a Samantha una de ellos. Entonces en un instante,  su mundo pierde su soporte y de repente se enfrenta  a una decisión imposible. ¿Qué familia la salvara? ¿O es tiempo de que se salve ella misma’
Una maravillosa lectura de verano, llena de personajes que se quedaran contigo mucho tiempo después de que la historia termine. 
 
Leí la reseña en un blog (no recuerdo cuál U_U) y me llamó la atención, así que lo descargué y me lo leí. Tardé un poco porque iba leyendo Obsessive al mismo tiempo, así que... ¡En fin! El libro narra la historia de Samantha, una chica de oro, que es divina, dulce, hermosa e inteligente, la hija buena de la senadora de los Estados Unidos, Grance Reed, la cuál odia a la familia numerosa de al lado, los Garret. Pero un día Sam, después de observar por la ventana por años a los Garret, conoce a uno de los hijos, Jase, y se enamoran.
La historia es linda, fresca y nada compleja. Pero me gustó. Fue entretenido de leer, y a pesar de que uno sabe cómo, más o menos va a terminar, me agradó y no me arrepiento de haberlo leído. Los personajes tal vez, más allá de la historia, son lo único criticable de este libro. Los protagonistas, por sobre todo, son Jase y Sam, y son... ¡Demasiado perfectos! Y esto llega un punto que es aburrido, más que nada él, o sea, no! Sos demasiado bueno amigo, para un poco, se un poquito malito, a las chicas les gusta (JAJA!) Y Sam también, llegando un punto que se pelea con su amiga por envidiosa que es (la amiga), que a esta todo le sale bien.


Pero otros personajes que no son protagónicos que me gustaron, como Tim el amigo de Jase y Sam que es un alcoholico y drogadicto en reahabilitación, que dice lo que piensa y es un dejado completo, pero también es un buen hermano y amigo, y me encantó. Clay es otro personaje que si bien lo odias, amé como está centrado. Es un hombre joven, que triunfó en la vida al trabajar mucho en la política y no tiene escrúpulos, pero me gusta por el hecho de que el tipo es tan bueno convenciendo a la gente, que a pesar de que está diciendo una locura y vos decís ¿Me estás cargando? Te quedás como: “si, tenés razón”, de lo bueno que es para el chamullo.


Lo que no me gustó, ni un poquito ni nada, fue el final. Demasiado abierto, quedando en nada. Fue horrible, y creo que eso fue lo que me hizo ver el libro de mala manera, por eso mi calificación. Saludos, Danna.

 
•6/10•

sábado, 17 de agosto de 2013

El precio de la elegancia - Capítulo 23


El precio de la elegancia
Capítulo 23

— ¿Cómo la estás pasando? —le preguntá él, mientras la música cambia a una más lenta, haciendo que ella coloque sus manos sobre los hombros de él, y este, sus manos en la cintura de ella.
—Horrible, es poco.
—Parece que te han encontrado otro pretendiente. —comenta él, mirando a lo lejos a su primo hablando animadamente con la madre de Beth.
—Ni lo menciones, es un mono. —suelta ella, frunciendo el ceño. —Y mi madre, es la cirquera que hace esto solamente para que nos encontremos, que hablemos y... ¿Qué pretende? ¿Qué me guste? —pregunta ella, con enojo.
— ¿Por qué no te gustaría?
—Porque son perfectos.
— ¿Y eso qué tiene de malo?
—Todo. —comenta ella, con obviedad. —Nadie es perfecto, ni yo. Aunque no lo creas. —dice esto, haciendo reír a Jason.
— ¿Y te molesta que aparenten ser perfectos?
—Chicos lindos, de buenas familias, con altos estudios y de una increíble posición... Así son todos los idiotas que mis padres me presentan.
—No entiendo dónde está lo malo.
—No quiero casarme, y punto.
—A no ser, que yo te enamore antes de las vacaciones de verano.
—Por favor, tu encajas perfecto en la descripción de: los idiotas que mis padres me presentan.
— ¿Soy un chico lindo, de buena familia, con altos estudios y de una increíble posición?
—Las últimas tres cosas.
—Sé que sabes que soy lindo. —comenta él, haciendo reír a Beth.
—En tus sueños, plebeyo. —le responde ella, con una sonrisa.
—Te hice reír. —comenta él, con una sonrisa. —Desde que haz llegado que tienes el ceño fruncido, o estás con cara de enojada.
— ¿Me haz estado espiando?
—Se podría decir que si. —dice él, con una sonrisa. —Pero en mi defensa, quiero decir que mi padre me dijo que tu habías llegado.
—Parece que todos quieren que el heredero Pinault se quede con la heredera Rockefeller. Es un muy buen negocio, la herencia Rockefeller.
—Mmm... Puede ser. Pero yo les dejo la herencia a ellos, yo me quedo con la heredera. —comenta él, haciendo sonreír a la muchacha.
—Claro, vas a dejar los billones de dólares que mi familia tiene, solo por una persona.
—Así es.
—Por dios, ¿crees que voy a creerte?
— ¿Crees que no dejaría todo por ti?
—Claro que no. Nadie en su sano juicio dejaría todo por nadie.
—Yo lo haría, si es por ti. Te quiero, ¿lo recuerdas? —le pregunta él, dejandola callada. — ¿Tu no dejarías todo por alguien?
—Obvio, no.
— ¿Perderías a todas las personas que amas por el glamour y la elegancia?
—Si. Perdería todo por el glamour y la elegancia. —responde ella, convencida.
—Eso es porque nunca has amado verdaderamente a alguien. Yo dejaría todo por mi familia y por ti.
—Oh, Jason. Es que tu no sabes lo que dices.
—Claro que si, estoy convencido de que valen más las personas que las poseciones materiales.
—Te respeto, pero no te entiendo. Creo que el sacrificar todo por alguien es absurdo. Pero sacrificar a alguien por todo, me parece más razonable.
— ¿Razonable?
—Por supuesto, como mi madre siempre dice: sacrificar todo por lo que somos, es el precio de la elegancia.
— ¿El precio de la elegancia?
—Así es. Por ser elegante, fino y elitista, uno debe dar algo a cambio. Todo tiene un precio.
— ¿Y tú como lo has pagado? —indaga él, mientras se seguían moviendo ligeramente al compás de la música, siendo observados por los padres de ambos, a lo lejos.
—Renunciando a mi escuela, a amigos, al tiempo libre, a... Todo lo que las personas tienen normalmente.
— ¿Amigos?
—Nunca los he tenido, a exepción de Holly, claro. El viajar, el estudiar idiomas, culturas, y demás, me ha llevado a estar sola la mayoría del tiempo. Renunciar a la infancia, y convertirme en una dama a la edad de siete años, el no decidir que quiero hacer con mi futuro, si no que mis padres eligan mi carrera, y ahora, quieren decidir mi prometido.
— ¿Y la elegancia vale renunciar a todo eso?
—Por supuesto. Mi meta es esa, y no importa que deba hacer para llegar a ella.
—Créeme que me da tristeza escucharte decir todas esas cosas. —comenta él, separándose un poco de ella, para tomar una de sus manos. —Creí que eras inteligente y valiente, pero ahora creo que eres triste, y me llegas a dar un poco de lástima.
— ¿Disculpa? —pregunta un poco molesta.
—Me da lástima que creas que el ser elegante y refinado es una meta en la vida. Que dejes todo solo por eso. —le dice él, acariciando su mano y apretándola un poco para retenerla, ya que ella quiso sacarla de entre las de él.
—No necesito la lástima de nadie.
— ¿Por qué estás enojada? —le pregunta él, mirándola fijamente a los ojos. — ¿Estás molesta porque soy la primera persona que dice que te tiene lástima o porque soy la primera persona que dice que te quiere? —inquiere él, sin dejar de hacer contacto visual.
—No necesito el amor ni la lástima de nadie. He vivido perfectamente estos dieciocho años sin tener a alguien al lado, y créeme que lástima, les tengo yo a todos, pero nadie a mi.—le dice ella, separándose completamente de él, y dándose vuelta, para dirigirse a la salida del salón.
***
Con una blusa de gasa verde agua, una pollera color rosa pálido, un blazer blanco y zapatos de tacón cerrados color crudo y un bolso de mano, Elizabeth salió de su casa con el cabello lasio suelto y el maquillaje natural. { http://www.polyvore.com/threw_wish_in_well_dont/set?id=51636326 }
— ¿Podemos hablar?
—Piérdete Jason. —le dijo ella, en cuanto el muchacho se acercó.
—Vamos, ¿sigues molesta por lo de ayer?
—No necesito estar cerca de alguien que siente lástima por mi. —comentó ella, acelerando el paso, mientras doblaba a la esquina. El muchacho, revoleó los ojos, y la siguió un poco más, hasta que, la tomó por el brazo, haciéndola girar sobre ella misma. —Quítame tus pobretonas manos de encima.
—Es increible que sigas diciendo que soy pobre, cuando sabes que no lo soy.
—Piérdete Jason. —le volvió a decir, mientras se safaba del agarre de él, y caminaba la cuadra que le restaba, seguida por el muchacho.
—Beth, por aquí. —dijo Holly, estirando su brazo para llamar su atención. Su amiga, se acercó a la castaña, y la saludó como siempre. —Ya deberíamos haber llegado al desfile.
— ¿Desfile?
—Tu no te metas, plebeyo. —le dijo ella, de mala manera a Jason, el cual, estaba detrás de la pelinegra.
— ¿Quieres venir, Jase?
—Cierra la boca, Holly. —musitó tajante, la muchacha. —Y ya vámonos, que el olor a pueblerino está asqueando mis fosas nasales.

sábado, 10 de agosto de 2013

Reseña: Luna Nueva - Stephenie Meyer


 
Título: Luna Nueva
Serie: Twilight #2
Autor/a: Stephenie Meyer
Editorial: Alfaguara
Género: Paranormal/Romántico/Juvenil
Año: 2006
Número de páginas: 339

 
“Cuando el papel me cortó el dedo, solo salió una gota de sangre del pequeño rasguño. Entonces, todo pasó muy rápido. “¡No!”, rugió Edward. Se arrojó sobre mí, lanzándome contra la mesa y aterricé en un montón de cristales hechos añicos. Jasper chocó contra Edward y el sonido pareció el choque de dos rocas… Aturdida y desorientada, miré la brillante sangre roja que salía de mi brazo y después los ojos enfebrecidos de seis vampiros repentinamente hambrientos…”
La depresión de Bella es mucha, su padre y amigos se siente preocupados pero poco a poco los amigos se apartan, dejándola sola hasta que vemos como se desarrolla su amistad con Jacob Black, originado todo por la partida de Edward para protegerla tras un accidente con Jasper y Bella en su cumpleaños, en donde la vida de esta estuvo en peligro.

 
La segunda parte de la saga Crepúsculo (reseña aquí), arranca con un sueño de Bella el cual es el revelador de sus miedos y temores, con el día de su cumpleaños. A partir de allí, la historia toma un rumbo tranquilo, hasta que la fiesta de cumpleaños de Bella en la casa de los Cullen es llevada a cabo, y las cosas cambian...  

Edward abandona a Bella, y con ella la ciudad. Los Cullen desaparecen y tras ellos dejan a Bella sumida en una gran depresión de la que, pasan meses, y ella sigue abatida por la pérdida de su novio. A pesar de que lloré a pata suelta cuando leía los meses que pasaban y que ella se quedaba sola sin él, me pareció bastante pesimista y débil la protagonista, ya que se embarga en la tristeza y hasta, para escuchar la voz de su novio en la mente, corre riesgos estúpidos y hasta casi muere por ello.
Bella en este libro me decepcionó mucho más que en el primero, ya que es débil y vulnerable, y me aburre que se quede tildada y que crea que el mundo gira en torno a ella: su padre, sus amigas de colegio. Le reusó a todo el mundo por meses y de un momento a otro ella quiere “volver a la luz”, y se cree que la vida de la gente se detuvo cuando ella desapareció mentalmente y deben estar si o si allí, cuando ella quiera “volver”.


Un personaje que, si bien no es nuevo, aparece como co-protagonista, es Jacob Black. El misterio de Jacob (si bien ahora es mundialmente conocido), es sumamente interesante y atrapante. Querés saber a cada rato que pasa con Jacke y que, por algún momento (a mi me pasó), se quede con él. Aunque es mucho chico para ella, pero bueno. Es simpático, divertido y leal. Adoro su humor. ¡Te amo Jacke! JAJAJA...


El final, fue ASOMBROSO! Lo digo, y esto si, si no leíste y no viste la peli, es un SPOLIER, porque es la parte en la que Bella y Alice (aparece por un motivo X), viajan a Volterra, Italia para salvar a Edward de Los Vulturi, algo así como la “realeza vampírica”. Adoro a los Vulturi, son los “verdaderos vampiros”, no son buenitos y dulces como los Cullen, son malvados y despiadados, elegantes e inteligentes, y amo a cada uno de ellos. El final, si bien esperaba que les costara más salir de Italia, me gustó mucho, y da paso al tercer libro de la saga. Saludos, Danna.
  •7/10•


viernes, 9 de agosto de 2013

Dramma Queen - Capítulo 51


 


Dramma Queen
Capítulo 51
 
Con un vestido de mangas largas color plateado opaco, un sobretodo blanco hasta por debajo de la rodilla, medias negras de encaje, zapatos de tacón a composé con el vestido y un bolso anaranjado congando de su antebrazo, Emma apareció, tomada por el brazo con Carolina, caminando por Oxford Street. { http://www.polyvore.com/its_not_what_you_say/set?id=38800203 }
— ¿De verdad?
—De verdad. Fue... Demasiado complicado.
— ¿Y sigues sintiendo ese "algo" por Zayn?
—Claro que no. Zayn es mi pasado... Y ni eso. Siempre quise a Harry, aunque claro, él a mi no. Pero ahora todo es distinto.
—Eres una suertuda, dos príncipes enamorados de ti. Y yo, ni perro que me ladre.
—En las vacaciones de verano, le prometí al príncipe Sebastian de Luxemburgo, que si o si, iba a ir a visitarlo. ¿Quieres venir conmigo?
— ¿Encerio? ¿Cuántos años tiene? ¿Es lindo?
—Tiene veinte años, y es muy lindo. Sólo lo vi en fotos, pero es castaño, de ojos celestes, tez blanca y alto.
—Es un sueño. —comenta Carolina, con voz de enamorada. — ¿Verano? ¿Cuándo es verano aquí?
—Vamos a ir en mayo.
—Oh, Emma. Faltan más de cinco meses.
—Lo siento, linda. Es lo único que puedo ofrecerte. Aunque... También está el duque de Oxford.
— ¿Duque?
—Si, tiene unos cincuenta años, pero... Está soltero.
—Cierra el pico, Emma. —dice su amiga, molesta, haciendo reír a la muchacha.
—Encima que te ofrezco una cita con un duque. —comenta riéndo, la castaña.
La tarde pasó entre risas, compras, e idas y venidas por Oxford Street, Picadelly Street, y algún que otro barrio más de Londres. Emma dejó, con el chofer, a Carolina en el hotel Baglioni de Londres, y luego de allí, partió rumbo al Castillo de Windsor.
— ¿Qué es todo esto?
—Debemos irnos, tus empleadas ya armaron tus maletas.
— ¿Irnos? —pregunta ella, acercándose a Harry.
—El plazo para obtener el trono de Austro-Hungría termina la semana que viene. Es mejor, ya ir llendo a Viena, para presentarnos ante el congreso, y allí, instalar el parlamento, y que la coronación se lleve a cabo.
— ¿Vamos a Viena? —pregunta con una sonrisa ella, mirando con ilusión al príncipe.
— ¿Por qué te pondrá tan contenta ese lugar?
—No lo sé, es... Mágico. Me encanta. —contesta ella, sin que su sonrisa desapareciera.
—De acuerdo, vamos. El Jet nos espera.

* * *

—Estoy muerta.
— ¿De qué? No haz hecho nada.
—Cierra la boca. —comenta Emma, tirándose en la cama.
— ¿Te enojaste?
—Eres un tonto. —dice ella, con enojo.
—Tu eres una tonta. —le responde, acostándose a su lado, y besando su frente. —Mira como estás vestida. ¿Te parece una forma propia de que una princesa ande frente a su marido?
— ¿Qué tiene de malo? Además, este es mi cuarto. Tu estás invadiendo, no debes prestar atención a lo que lleve puesto o no. —dijo ella, la cual, lucía una camisa blanca anudada, con una chaqueta negra de cuero encima, un short de jean con la bandera estadounidense impresa, y unas sandalias de plataforma de color marrón. { http://www.polyvore.com/happy_birthday/set?id=31372827 }
— ¿Quieres comer algo?
—Deja de querer engordarme para navidad. Luego de la cena con el príncipe Karl, no doy más. Su esposa me hizo comer como un chancho.
—Eres una exagerada. —le responde Harry, posando un brazo al contorno de la cintura de ella, y atralléndola más a él.
— ¿Qué haces? —pregunta ella, separándose un poco de él.
— ¿Qué? ¿Qué tiene de malo? —indaga él, acercándola nuevamente.
—Aléjate, principe pervertido.
— ¡Que no soy un pervertido! —grita el muchacho, molesto.
—Su Ateza. —dice Allison, desde la puerta de la recámara. Y en cuanto ella apareció, la vergüenza no se demoró en hacer acto de presencia en Harry, y la risa, en un instante, invadió a Emma, la cual, no paraba de reír, ante las mejillas enrrojecidas del castaño.
— ¡Ya! ¡Cállate! —le grita este, haciendo que la risa se incremente más en ella. —Eres una molesta.
—Y tu un gritón. —le dice, entre risas.
— ¿Qué quería Institutriz Allison?
—Quería informarles que el desayuno de mañana con su majestad, la reina, es a las nueve de la mañana, en el salón principal. Deben estar allí, luego de que ella haya ingresado.
—Está bien. —contesta el muchacho, haciendo que la rubia haga una reverencia, y salga de la habitación, pero antes, haciendo una reverencia.
—Per-ver-ti-do. —dice Emma, separándo en sílabas.
—Mo-les-ta. —imita el castaño, arrojándose encima de ella, pero sin dejar caer su peso sobre la castaña. —Her-mo-sa. —separa en sílabas, mirándola directamente a los ojos, haciendo que el nerviosismo se incremente en la muchacha, y antes de que ella pudiera decir algo, los labios de él, apoderaron los de ella.
Se levantó de la cama, cerrando la puerta con llave, dejando a Emma con el ceño fruncido, y algo preocupada de lo que él acababa de hacer. Pero antes de darle tiempo a que ella pueda decir algo, la besó, de una manera suave, tranquila y serena, para que lentamente, comenzar a colar su mano por sobre la remara e ir subiéndola, hasta llegar al borde de su sostén. Emma, ante el miedo, se quedó completamente inmovil, y Harry, abrió los ojos, e hizo que ella lo mirara.
—No voy a hacer nada que tu no quieras, Emma. —le dice este, con seriedad, y ella sin decir nada, lo besó, deciendo todo con aquel gesto, en donde él, levantó la remera del todo, para quitársela del cuerpo, y luego, descendió por su piel, besando su cuello, pasando sus labios por entre sus pechos, hasta llegar a su ombligo y detenerse en el inicio de su short. Este, de manera suave, y con dulzura, trató de quitarlo, para que ella no sufra el pudor de estar desnuda ante él, que este sabía, era lo que más le costaba.
Cuando ella quedó en ropa interior, se sentó en la cama, para desprender la camisa de él, y dejarla tirada por algún lado de la cama, y besando sus labios, fue bajando a su clavícula, para llegar a su cuello, donde lo mordió suavemente, haciendo que una fibra sensible en el cuerpo de él se encienda, logrande que su boca llegase a la de ella con desesperación, para que, cuando sus manos hubieron hecho el arte de desnudarse, se unieran como uno solo.