Blinking Cute Box Panda

miércoles, 15 de mayo de 2013

Dramma Queen - Capítulo 39

Antes que nada, quiero pedir disculpas por haber tardado tanto en volver a publicar capítulo de cualquiera de las dos novelas, pero tengo dos válidas excusas. La primera: estuve sin internet hasta ayer, y la segunda, es que estoy con parciales (tuve el de derecho y sociología el viernes y martes respectivamente), y mañana tengo el de sociedad & estado así que ando como loca jajajja. Ahora si, sin más preámbulos, subo el capítulo. Gracias!



Dramma Queen
Capítulo 39

— ¿De qué fue todo eso?
— ¿No te das cuenta? Quiere robarte el trono, de cualquier manera.
—A mi me pareció bastante amable.
—Emma, entiende. Pretende ser amable. Si tu no aparecías, él iba a ser el emperador de las próximas naciones más importantes del mundo. El no es amable, solo quiere quitarte del medio, para ser emperador.
— ¿Y qué vamos a hacer? Yo no quiero que tome el Imperio, esto me lo dejó mi abuelo.
—Lo que debemos hacer, es convencer a la reina, de que lo más conveniente es convertirnos en los Reyes y Archiduques de Austro-Hungría.
— ¿Y si no nos deja? Recuerda, ella me odia.
—Si, pero odiaría más, perder a Austro-Hungría.
—Ok, entonces... ¿Ya nos tenemos que ir?
—Si, ya conocimos al Príncipe y...
— ¿Podemos quedarnos un ratito más? —preguntó Emma, haciendo un puchero. —Quiero salir.
— ¿Salir? ¿A dónde?
—No lo sé... A pasear.
— ¿Así vestida?
—Si, ¿qué tiene de malo? —dijo Emma, observando lo que llevaba puesto. Se había quitado el glamoroso vestido rosa del almuerzo, para ponerse un top negro con dos tajos a los costados, una pollera tiro alto bordó, sobretodo negro, con botas a composé y un sombrero. { http://www.polyvore.com/joe_dimaggio/set?id=74242933 }
—Estás vestida igual que una estrella barata de Hollywood.
— ¡Ey! Es lindo...
—Ve a cambiarte.
—No, no, vamos así.
—Claro, yo vestido de traje militar, el traje más honrrado del Reino, y tu vestida como Miney Circus.
— ¿Quién?
—Esa que canta, ya sabes quien es.
— ¿Miley Cyrus?
—Si, esa, es desagradable... Así que, vete a cambiar.
—Miley se viste bien.
—Si, pero Miney no es una princesa.
—Ay, eres super molesto. Y no es "Miney" es Miley, y de verdad, ¿puedo solo dejarme puesto esto?
—No.
—Vamos, Harry... Vamos a pasear.
—Tu eres molesta, y... —dijo este, pero el sonido del teléfono de Emma lo interrumpió.
— Hola. —contestó esta, con una sonrisa.
—Hola, Abejita... ¿Cómo estas? —indagó Zayn desde el otro lado de la linea, y Emma borró su sonrisa en un intante.
—Bien, ¿y tú?
—Bien, solamente que, no esperaba que te marcharas sin siquiera despedirte.
—Lo siento, es que, vinimos rápido.
— ¿Está el contigo?
—Así es, y... —empezó a decir Emma, pero Harry tomó el teléfono de entre sus manos, y habló el primero.
—Deja de llamarla, no la busques, no le hables, ni siquiera la mires. Puedo hacer que te destierren de Gran Bretaña por tener algo con la esposa de tu hermano.
—Estoy hablando con ella, ponla al teléfono.
—Sabes... En otra época, dos o tres siglos atrás, te condenarían a la torre más alta del castillo, sin agua ni comida, y morirías allí.
—Pasame a Emma, ahora.
—Aléjate de ella, Zayn. No voy a responder de mi, si no lo haces. —dijo este, cortando el teléfono.
—Harry...
—No me interesa, lo que sea que esten hablando. Solo, aléjate de el.
—Y tu de ella...
— ¿Qué?
— ¿Chystalle, verdad?
— ¿De qué estás hablando? —indagó nervioso, el castaño.
—Déjalo allí, solo... Déjame salir, aunque sea, sola. Pero quiero pasear.
—Sola, no vas a ir a ningun lado.
—Eres lo más molesto que conocí en la vida.
— ¿Dónde quieres ir? —le preguntó él, luego de un tenso silencio.
—Emm... No lo sé. No conozco mucho aquí.
— Primero, cámbiate.
—Eres insufrible. —dijo ella, frunciendo el ceño, y llendo hacia la habitación del hotel. Se colocó un vestido corto con escote, pero no tan pronunciado color blanco, con mangas largas, y detalles en el cuello plateados, al igual que en los bordes de las mangas. Unos zapatos de tacón plateados y una cartera negra. { http://www.polyvore.com/blake/set?id=51957241 }
—Mejor. Mucho más fina, como una princesa. Ahora, vamos. —dijo el muchacho, tomando su saco desde el respaldo de la silla y colocándoselo de forma precipitada, para salir de la mano con Emma, de su habitación de hotel, la misma que usaron cuando fueron de Luna de Miel. Bajaron por el elevador hasta el primer piso, y allí, se subieron a la limusina que los esperaba y los llevaba a cualquier punto de la ciudad.
— ¿Qué es este lugar? —indagó ella después de unos momentos de viaje.
—Este es el parque Stadtpark, y vamos a ir a un restaurante.
— ¿Dentro de un parque? —preguntó Emma, maravillada. Caminaron (luego de dejar al chofer) hasta el lugar, el restaurante tiene dos plantas, la parte inferior, es un área casual donde los comensales no poseen la sofisticación de un empresario, un presidente o, valga la rebundancia, de un príncipe, en cambio, en la parte de arriba, es un estilo mucho más clásico, más elegante, un sitio propicio para cenas de negocios, cenas políticas, o en este caso, una velada entre el principado de Gran Bretaña y Austro-Hungría. Con las paredes de un color rojo, decorado con telas blancas y una iluminación tenue, Emma y Harry se sentaron al lado de la ventana, donde tenían la vista al parque y al Wien River.
— ¿Qué vas a ordenar? —inquiere Harry, cuando un mozo aparece a su lado derecho de la mesa.
—Es que... No tengo mucha hambre.
—Dos platos de sopa de verduras, como entrada, y como plato principal, pato a la naranja.
— ¿Y para beber, Su Majestad?
—Agua y un vino tinto de su mejor reserva.
—Entendido, Alteza. —contestó el empleado, para retirarse a cumplir la orden de el príncipe.
— ¿Pato? Te dije que no tengo hambre. —dijo Emma, haciendo un moín.
—Debes comer, estás demasiado flaca. Siento que vas a desaparecer.
—En primera, no estoy flaca, todo lo contrario. Estoy gorda como una vaca, y en segunda, no tengo hambre.
—Emma, no comiste en el desayuno, tampoco en el almuerzo con tu familia materna, no tomaste el té conmigo, y ahora no quieres cenar. —musita él, con tono molesto.
—Es que, comí unas cosas que pedí de servicio a la habitación.
—No me importa, ahora te comes esto.
—No me gusta el pato. —rebate ella, cruzándose de brazos.
— Eres una mentirosa. Te encanta. —suelta él, con una sonrisita ladeada.
—Molesto.
Luego de aquello, la velada transcurrió entre las típicas frases ácidas y mordaces de ambos, pero mal que mal (y si se lo preguntas a cada uno, y por separado) te van a decir que la pasaron bien, ya que sin contar sus típicas peleas, las risas nunca faltaron. Emma, como era de esperarse y lo que hace en todas las cenas, charla, corta la comida, la mezcla y al final, no come nada.
Al terminar la cena, ambos príncipes se subieron a la limusina que los dejaría en el hotel, pero al final, Harry habló con el chofer, para que parara en un parque cerca de allí. El Arenbergpark, es un parque muy bonito, lleno de árboles, plantas y un camino hecho de cemento, es algo parecido y mucho más pequeño, al Central Park de Nueva York.
El parque estaba iluminado con muchos faroles, que se encontraban a menos de cincuenta metros uno del otro, Emma y Harry, iban caminando, en silencio, tranquilos escuchando el repiqueteo de los tacones de Emma contra el pavimento, y sus respiraciones desincronizadas. Un viento frío atravezó el alma de ambos, ya que, estavan vestidos muy a la ligera para la época del año en la que se encontraban, más que nada Emma, la cual, tenía un vestido ligero y sin nada arriba. Pero, antes de que el viento llegara a impactar completamente en su cuerpo, ella se trastabilló y casi cae de bruces al suelo, pero el muchacho, más rápido que ella, logró tomarla en brazos antes de que caiga completamente al suelo, y como si se tratara de una bolsa de papas, la cargó y la llevó hasta el banco más próximo. Con delicadeza, se quitó el saco, y lo colocó en los hombros de la muchacha, tratando de abrigarla lo máximo posible para que el frío abandonara su cuerpo.
—Ya estoy bien. —dijo esta, con una pálida sonrisa.
—Estas congelada. —contestó esta frotándole los brazos y luego tomándola en los suyos, para que entrara en calor.
—Estoy bien, toma. —musitó Emma, entregándole el saco, el cual cayó por debajo de su cintura, y Harry la abrazó fuerte, para que su calor, llegara al cuerpo marchitado de la castaña. Harry pasó sus manos por los brazos de ella, y luego por su espalda, donde, el temor y la impreción rozó, o más bien, lo envisitió de manera brutal. Al pasar su mano por la espalda de ella, pudo sentir su columna vertebral marcada por debajo de su piel, como si esta fina capa ni siquiera existiera, y solo fuera parte del complemento de su cuerpo. Volvió a pasar su mano, por los hombros y el cuello de la chica, para sentirse estupefacto ante el hecho de que podía (y no era solo un decir) sentir los huesos de ella, tan marcados que daba escalosfríos.
—Emma, vamos. —dijo este, tratando de recuperar la compostura. Se puso de pie, y levantó a Emma como si de una pluma se tratase, colocandole el saco sobre sus hombros y apretándola a su anatomía. Caminaron hasta llegar a donde se encontraba el chofer, el cual, los dejó en el hotel. Al subier a la Royal Suite, Harry la llevó a su mujer hasta su recámara, donde le quitó los zapatos, las medias y el vestido, colocándole el camisón que poseía debajo de la almohada, esta, sin rechistar, y sin decir nada, se dejó cambiar por el muchacho, que al verla, en ropa interior, su miedo se hizo más latente. Al ver los huesos de la chica clavándose como espinas debajo de su piel, amenazando con traspasarla, como si de un fino lienzo se tratara. La acurrucó en la cama, y se acostó a su lado, sin siquiera moverse.
—Estoy bien. —dijo ella, la tercera vez, mintiendo como en la primera.
—No, no lo estás.
—Si, si lo estoy. —contestó la muchacha, cerrando los ojos debilmente.
— ¿Desde hace cuanto que no comes?
—Harry...
—Mañana por la mañana voy a llamar al médico, y te vas a dejar revisar.— la cortó el, apretándola más a sí mismo.
—Estoy bien, ya te lo dije.
—Emma, puedo sentir tu columna vertebral con solo rosarte la piel. ¿No te das cuenta? Estás enferma.
—Que no. Solo, estoy cansada. —contestó esta, mientras el muchacho tomaba el teléfono y llamaba a Milfroyd. Este, en menos de diez minutos,trajo lo solicitado por el príncipe.
— ¿Qué es eso?
—Ven aquí. —dijo Harry, mientras colocaba la valanza frente a la cama de Emma, y la levantaba de esta, para colocarla delicadamente sobre el aparato.
—Dejame en paz, Harry. —musitó esta, más molesta que la vez anterior.
—Quédate quieta. —ordenó este, sin más. Para que luego de esas dos palabras, el aliento abandonara el cuerpo del veinteañero, y el miedo, se pobló más en todo su cuerpo que hace unos momentos en el parque, su corazón, latió más rápido, y sus ojos, parecían salirse de sus cuencas.
—34.5 Kg.
—Vez, te lo dije, estoy gorda.
—Emma, tu peso debería ser entre cincuenta pocos, y cuarenta y muchos. Pesas demasiado poco.
—Claro que no.
—Vente ahora mismo. —dijo Harry, buscando un saco largo hasta los pies del closet de Emma, para luego ponerselo y abrocharselo, y tomarla por la cintura.
—Estoy cansada, Harry... ¿Me dejas en paz?
—Vamos al médico, ahora mismo.
—No, quiero dormir. —dijo esta, con el rostro pálido. Harry, sin tomar en cuanta las palabras de la muchacha, la tomó de voladas, y la levantó de la cama, saliendo de la recámara para encontrarse con una alterada mujer rubia.
—Principe, principe. —lo llamó Allison, la cual tenía detrás de ella, a Fémina y Eva. —Es demasiado tarde, ¿a dónde van a esta hora? ¿y sin seguridad?
— ¿Sabías que Emma estaba enferma?
— ¿Enferma? ¿Qué tiene la princesa, Alteza?
—Está en 34.5 Kg. ¿Lo sabías?
—Bueno, yo... —comenzó a excursarse la mujer, pero el noble la interrumpió.
—Sabias que la princesa estaba enferma, y no has informado a tu autoridad.
—Es que...
—Prepara el coche, nos vamos al hospital.
— ¡No! ¡Alteza, escuche! Si la enfermedad de la princesa se hace pública, ¿cómo cree que reaccionaría Su Alteza, la Reina?
—En este momento lo que diga ella, me importa poco y nada. Trae a seguridad, llama al chofer, nos vamos al hospital.
—Pero, alteza...
—O respondes ante mi, o quedas despedida, ¿entendido?
—Si, Su Majestad. —dijo esta, agachando la cabeza.

domingo, 5 de mayo de 2013

Ceniza


Ceniza
 

Está mal, dices tú
Es perfecto, digo yo
Y la cobardía,
Que sueña con ser fuego,
Sólo es ceniza
Que cubre la acera de mi frustración
Con deseos y delirios
¿Por qué algo que está mal,
Hace tan bien?
Por qué tu impertinencia, persistencia y tenacidad
Solo aviva mi inocencia, mi credulidad
Te muestras fuerte, constante
Imperturbable y fría
Distante y controladora
Callada y sumisa
Quieres demostrar
Que nada soy, que nada tengo
Pero aquí estoy yo,
Argumentando tu desacierto
Pues para ti, no soy nada menos que a quién amas
Y a ti, es lo que tengo


sábado, 4 de mayo de 2013

Reseña: Crescendo - Becca Fitzpatrick



Título: Crescendo [Saga Vol.2]
Autor: Becca Fitzpatric
Editorial: Ediciones B
Año: 2011
Número de páginas: 293


¿Te atreves a sentir la química entre Nora y Patch? A pesar de su fascinante relación con Patch y de haber sobrevivido a un intento de asesinato, la vida de Nora dista mucho de ser perfecta. Patch está empezando a alejarse y Nora no sabe si es por su bien o porque cada vez está más interesado en su archienemiga Marcie Millar. Además, una serie de imágenes sobre su padre la acosan de manera recurrente. A medida que Nora se sumerge en el misterio de su muerte, comienza a sospechar que su sangre nefilim puede estar relacionada con el asunto. Pero Patch no le da ninguna respuesta, por lo que ella decide investigar por su cuenta, arriesgándose hasta el límite. ¿Qué verdad se esconde detrás de la muerte de su padre? ¿Puede contar con Patch o éste le oculta secretos más oscuros de lo que ella imagina? Una novela de amor, intriga trepidante y ángeles diabólicamente seductores.




Después de leer Hush, Hush, un libro que por cierto me encanto, esperaba algo más de este. El ritmo al comienzo del libro es lento, pero a mediados se va poniendo mejor, retomando el hilo del primero —por suerte —.

Yo, en la primera parte xD

Luego de haberse salvado del atento de homicidio de Chaunsey, Nora y Patch comienzan su relación de modo tranquilo, hasta que un día a comienzos del verano, ella le confiesa que lo ama y él se aleja de ella, y deciden —más bien Nora decide — terminar la relación. Luego de esto, Patch comienza un tipo de relación que la enemiga número uno de Nora, Marcie Millar. 
Maldito Patch JAJA 

Hasta ahí, no hay ángeles, no hay Nephilim, no hay nada. Es solamente la típica reacción de una ex celosa, y el libro transcurre MUCHAS páginas con los intentos estúpidos de Nora de olvidarse —y de acercarse— a Patch. En estos momentos, cuando lo seguía, le gritaba y se enojaba con él, tenía ganas de golpearla... Es demasiado histérica y berrinchuda. Muy irritante. Para colmo, ella cortó con él, pero bueno.

Estúpida Nora, me ponía de mal humor ¬¬

A la historia se le suma otro personaje al ya triángulo —ahora un cuadrado —amoroso, Scott quién era amigo de ella cuando era una niña. No se llevan bien, tratándose de esquivar a cada rato, pero dadas circunstancias —Nora evitando a Patch, etc— se comienza a acercar a Scott, el cual tiene un pasado bastante oscuro.

Me gustó que la relación de Nora y Scott no sea: "uh, apareció otro caño a la historia, me olvido de mi ex y me lanzo a él", si no que solamente lo usaba para distraerse, salir con él, pero nada más. También me gustó más el personaje de Vee, algo raro ya que en el primer libro me cayó muy mal. 
En este libro, más que en Hush, Hush, se descubren MUCHOS secretos, y la novela da tantos giros en tan poco tiempo que me marea, pero me gustó ya que odio esperar JAJA. No los voy a contar, porque si no les arruino el libro...


Conclusión, el libro gustó pero no tanto como el primero, y a pesar de todo, tiene "eso" que me llama la atención y que por ello, voy a leer Silence, la tercera entrega. Saludos, Danna.




6/10




viernes, 3 de mayo de 2013

ANUNCIO! Supermega-importante (?



Me gustó la foto :| es que les vengo a hablar de la novela que tiene que ver con la realeza & onda, Máxima, la Reina Argentina me llamó, LOL. Estoy mal U_U xD . Lo importante! hace unos días, dos o tres, más o menos, andaba por twitter & se me dio de puta casualidad entrar a las menciones (cosa que no hacía hace unos 4 meses xd) & una chica, no recuerdo su nombre, me dijo que si no había 2da temporada de Dramma Queen & la verdad es que no.


Pero se me ocurrió seguir la historia pero no con Harry & con Emma (ya que el final que tengo es bastante cerrado & no da para más xd) Pero, usar personajes que quedaron, por ejemplo: Zayn .3 & seguir la historia con él.
Voy escribiendo ya 2 caps (nada, lo sé) Pero cuando la tenga más armadita & termine Dramma Queen (obvio) & El precio de la Elegancia, tal vez la pueda ir subiendo :3
 
Este Niall sexy (?

Si pueden, diganme si les interesaría que la suba, si no la dejo como está JAJAJA. Bueno, nada. Después les subo algo así como una reseña de todo, pero les cuento que la protagonista femenina se llama Isabelle, & es MUY distinta a Emma, tiene un carácter que MAMÁ xD así que nada, diganme, si? *.*


Las quiero chicas <3 AH! & me olvidaba, gracias por los 20 seguidores :] Besito bella people c:



jueves, 2 de mayo de 2013

Dramma Queen - Capítulo 38

 

Dramma Queen
Capítulo 38


Con un vestido corto de mangas largas turquesa con tela de encaje, un saco blanco, cartera a composé y zapatos de tacón crudo cerrados, con el maquillaje un poco más marcado que lo habitual y el cabello recojido con una coleta de costado, Emma entró en el salón principal del castillo de Windsor, acompañada de Allison. { http://www.polyvore.com/kayture/set?id=48222692 }
Hola. —dijo seco, Harry.
Emm, Hola. ¿Cómo amaneciste?
Bien, toma. —replicó, con el mismo tono. —Te ha llegado esto.
¿Qué es esto?
No lo sé, ábrelo. —dijo el muchacho, con frialdad. Esta leyó el sobre que decía Para Emma Ana Sicilia Isabel Habsburgo-Lorena, Princesa Imperial de Austria, Princesa real de Hungría, Bohemia, Croacia, Eslovenia, Dalmacia, Galicia y Lodomenia. Princesa consorte de Harry Arthur David Alexander, Duquesa Consorte de Rothsay, Baronesa consorte de Carrickfergus y condesa consorte de Belfast. Con mi mayor respeto, de parte de Sebastian Harry Marie William Principe de Luxemburgo, Nassau y Barón-Parma.
¿Principe Sebastian? —preguntó Emma, tratando de abrir el sobre, y cuando lo hizo por fin, dentro había una carta, doblada en tres, escrita de puño y letra de aquel principe:
"Su Majestad Real e Imperial, Princesa Emma de Austro-Hungría y Princesa Consorte de Gran Bretaña, le escribo de las lejanías de Luxemburgo, para brindarle mis respetos y mi alto compromiso con respecto a su causa, ya que, mi persona, actualmente, está en la misma lucha en mi reino. Me alegra saber, que otro espíritu joven como el mío, defiende las causas estudiantiles, al otro lado del continente europeo. Así que, espero y no lo tome a mal, su majestad real e imperial, la ayuda de consolidación internacional que le envió, ya que no es para ofenderla, ni mucho menos, si no, todo lo contrario, para brindarle mi apoyo desde mi honrrado reino de Luxemburgo. Espero, con la mayor fuerza de mi corazón, que me envie una respuesta positiva con respecto a esta carta, y también aguardo con ancias, que no lo haya tomado de mala manera y no se recienta para con mi persona.
Atentamente Sebastian Harry Marie William Príncipe de Luxemburgo, Nassau y Barón-Parma.
Y más abajo de aquella carta, había un cheque con la suma de 500.000 euros, a nombre de la princesa Emma. Esta, con una sonrisa en el rostro, y con felicidad en su corazón, comenzó a gritar y saltar en su lugar, para que, luego, ir a abrazar a Fémina y Eva, y después a Allison, la cual, correspondió a su abrazo, sin entender la muestra de afecto y júbilo de la princesa.
¿Se puede saber por qué tan feliz?
¡Mira, mira, mira! —gritó Emma, enseñándole la carta a Harry, y el cheque que el príncipe Sebastian había enviado.
¿Luxemburgo? ¿El menor del principado de Luxemburgo te envió esto?
Si, ¿acaso no lees? ¡Esto es maravilloso! Servirá para pagarle a los docentes, comprar libros y tener la instalación terminada para dentro de un año.
¿Un año? ¿Cómo vas a hacer todo tan rápido?
El arquitecto consiguió un edificio gigantesco, que van a remodelar, y allí va a ser la universidad, dijo que va a tardar un año, o menos. Y cuando termine, tenemos que tener todo listo, pupitres, cafetería, librería, laboratorio, salas de conferencia, y muchísimas cosas más. Así que, esto, va a servir para todo eso.
¿Vas a aceptar su dinero?
¡Claro que si! Lo envió para una buena causa, es un divino ese príncipe.
¿No te basta tener uno como esposo, y otro como amante, que ya buscas otro más?
¿Sabes? Voy a hacer como que no te escucho, ignorarte va a ser lo mejor. —dijo, un poco dolida Emma, ya que todas las palabras con respecto a Zayn, mal que mal, pesare a quien le pesare, eran verdad. Desde el momento en que la besó, ella se convirtió en su amante, y eso, hacía que el corazón de la princesa doliese.
¿Por qué el príncipe te envia a ti una carta? Es un poco atrevido, al encontrarte tu, como una mujer casada.
No seas mal pensado, príncipe cochino. —dijo ella, sentándose a su lado, en el sillón principal. —Se ha solidarizado con mi causa, nada más. Mira. —continuó entregándole la carta a su marido, el cual, sin más ni menos, la leyó. Luego de un minuto tal vez, el príncipe habló:
¿Vas a usar esta ayuda financiera?
Claro que si. Ya te lo dije.
Emma... ¿No te das cuenta? Las cosas con la Reina no van bien, y ya entablaste una relación con una casa imperial sin su concentimiento, ahora lo haces con otra.
¿Qué tiene de malo? Las princesas de Japón son super simpáticas, y divinas. Y el príncipe de Luxemburgo, es otro divino, que me quiere ayudar, porque compartimos la misma visión. Tu abuela no tiene por qué enfadarse.
Claro que si tiene, ella es la soberana de este país, después de todo. Estas intervenciones que tu haces, las debería estar haciendo ella.
Y entonces, que las haga... Yo solamente las hago, porque nadie más se mete. Además, si por ella fuera, los chicos de la universidad, seguirían sin escuela.
Emma... —empezó el muchacho, pero fue interrumpido por Milfroyd, quien llegó agitado, y con el cabello colorado revuelto.
Principe Harry de Gales, lamento interrumpirlo. —dijo el hombre, colocándose frente a el, haciendo una reverencia al principado de Gales.
Habla, Milfroyd. ¿Qué sucede?
La Reina, Su Majestad.
¿Qué sucede con ella?
Ella ayer, habló con el Archiduque y Príncipe de Austro-Hungría.
¿Qué? ¿Hay un príncipe? —indagó Emma.
Claro que si, princesa. El hermano de su abuelo, el Archiduque Otón, que en paz descanse, tuvo siete hijos, pero claro, al ser menor que su abuelo, su abuelo es el principe heredero, y por lo tanto, su difunta madre, pasó a ser la heredera en primera linea, y usted en tercera. Como su abuelo rechazó sus privilegios imperiales, y su madre está muerta, usted pasa a ser, la princesa heredera del reino e imperio Austro-Húngaro.
Entonces él, iría después de mi.
Exacto, el Archiduque y Príncipe de Austro-Hungría, Karl Thomas Robert Maria Franziskus Bahnam Georg von Habsburgo-Lorena. La reina habló con el, y armó una cita, para que conozca a la futura emperatriz de Austro-Hungría, y al futuro emperador.
¿Él quiere vernos?
Así es, él iba a ser el sucesor de Austro-Hungría, cuando esta volviera a la monarquía, pero ahora que apareció usted, que es la real heredera, el quiere tener una reunión con su persona, Su Majestad.
¿Y cuando viene?
No, Emma... El no va a venir, nosotros tenemos que ir allí. Al ser un asunto del trono Austro-Húngaro, las cuestiones políticas deben darse en la capital del imperio, o sea, en Viena.
¿Vamos a Viena? —preguntó Emma, con una sonrisa. — ¡Genial! ¡Es tan hermosa esa ciudad! ¡Sus olores, sus colores, sus paisajes! ¡Qué alegría! —dijo está brincando, al lado de Harry. — ¡Allison, Fémina, Eva! ¡Preparen las maletas! ¡Nos vamos a Viena! —luego de esto, las muchachas con una sonrisa, partieron rumbo a la habitación de la princesa.
Con un vestido de color rosa claro con tela de encaje, corto hasta por arriba del muslo, pero en la parte del muslo poseía una pollera larga de encaje, sus pies, vestidos con unos zapatos de tacón el mismo color que el atuendo, y un sobretodo rosa largo hasta por arriba de la rodilla. Su cabello castaño, atado en una trenza al costado, apareció, junto al príncipe Harry, en el palacio imperial de Hofburg. { http://www.polyvore.com/pink/set?id=45650827 }
¿Se puede saber para que este vestido tiene una pollera tan larga si desde aquí puedo verte todo?
No seas tan pervertido, príncipe cochino. —dijo ella, tomada del brazo de él, y caminando por la gran estancia. —Es moda, no me digas que no es hermoso.
En Megan Fox, tal vez, en ti no. —contestó este, haciendo que Emma frunciera el ceño, y Harry, riera por lo bajo.
Llegaron a una gran salón, el principal, que era tan hermoso como el del Palacio de Buckinham, o más. Decorado en un estilo barroco, con techos altos, grandes lámparas de cristal y el amoeblado del siglo XVI o más antiguo. Allí, sentados, se encontraban el Archiduque y Príncipe de Austria, Karl, y los hijos de este, Leonor, la mayor, Fernando y Gloria.
Es un pacer tenerlos acá, Su Alteza Real e Imperial, princesa Emma, y a usted, Su Alteza Real, Harry de Gales.
Muchísimas gracias por recibirnos tan amablemente. —hizo una reverencia, ante el Príncipe de Austro-Hungría, y, los príncipes.
Pasen, por favor, tomen asiento. —dijo el hombre, de cabellera corta, rubia, y vestido de traje. Primero, se sentó Emma, y luego, a su lado, Harry.
¿Cómo ha sido el viaje desde Gran Bretaña a aquí?
Fue tranquilo. Es muy agradable volver a Viena.
Y a usted princesa, ¿le agrada?
¡Claro que si! Es todo tan hermoso aquí. Es muy diferente a Argentina, y también a Inglaterra.
Es una alegría que encuentre hermosa, la ciudad de Viena.
Si, me encanta Viena.
¿Y ya ha pensado, junto a la Reina Elizabeth II, y el príncipe Harry de Gales, cuando va a tomar poseción del trono? —indagó y Emma se quedó callada, ya que a decir la verdad, ella jamás pensó en eso, ni por un minuto.
Es algo que tenemos que ver, paulatinamente. —contestó Harry, por ella. —Primero, desearía que la princesa termine su licenciatura en la universidad, y luego, pasara a tomar poseción del trono.
¿Y eso llevaría mucho tiempo?
Unos años, tal vez. Pero, el apuro va a depender de las necesidades del Imperio.
¿Y con respecto al Reino de Gran Bretaña?
Nosotros solamente somos parte del principado de mi reino, la monarca soberana, es la Reina Elizabeth II, no nosotros.
Pero usted, príncipe Harry, es el heredero en primera linea al trono.
Es verdad, pero todavía, y espero que por muchísimos años más, la Reina Elizabeth II ocupe el título de soberana. —contestó este, de una forma educada. —Con respecto al Imperio Austro-Húngaro, quédese tranquilo, Archiduque, que la princesa Emma, va a tomar poseción del mismo, cuando arreglemos cuestiones políticas en nuestra nación. Luego ella, tomará como prioridad, las tierras que hoy pisamos.
Si me permite, la princesa Emma no puede hacer esperar tanto tiempo al Imperio Austro-Húngaro, sería una deshonrra para nuestra monarquía.
¿Qué quiere decir con esto?
Digo, que ella podría tomar la corona, y hasta que se solucionasen los problemas en su nación, yo podría, si me permite, tomar las cuestiones políticas del Imperio, hasta que la princesa Emma, esté dispuesta a volver a su nación. —contestó Karl, con una sonrisa. Harry, con su típica sonrisa política, respondió amablemente, pero, rozando debilmente, el enojo.
Cuando la princesa esté lista, y lo decidamos en conjunto, con la Reina Elizabeth II, ella podrá tomar cartas en el asunto del Imperio Austríaco, hasta entonces, todo va a quedar congelado, ella, y solo ella, va a ser la Soberana total de Austro-Hungría, tal cual, fue el deseo del Emperador vigente del imperio, el abuelo de Emma.
Lo entiendo, alteza, yo solo decía ya que la princesa no está capacitada, todavía, para liderar una nación, y no, una tan poderosa como esta.
Ella todavía no está en preparación, pero yo si, Príncipe, y le aseguro que cuando ella lo decida, yo voy a respaldarla y aconsejarla, como buen esposo, lo necesario para cuidar del imperio. No se preocupe, ella va a tomar partidario aquí, no va a dejar a la buena de Dios, su tan amada nación, ni por Gran Bretaña, ni por nadie. Solo, un poco de tiempo, que antes que termine este año, ella, va a estar sentada en el trono Austro-Húngaro.
Que así sea. —dijo el hombre, finjiendo una sonrisa, y levantando su copa, en forma de brindis.

El precio de la elegancia - Capítulo 10


El precio de la elegancia
Capítulo 10

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Con un vestido rojo de seda corto, unos zapatos de tacón negros con abertura y una pequeña cartera de Alexander McQueen, Elizabeth salió, como si no estuviera en el medio de la nada, si no en vez de eso, estuviera en un desfile de modas, con el cabello impecable al igual que su pulcro maquillaje. { http://www.polyvore.com/venice/set?id=55696212 }
E... Eli... Elizabeth. —dice Malcom, tartamudeando como siempre, al lado de ella.
Malcom, hola. —contesta ella de forma amable, debido a que el chico era bastante servicial para con ella.
Te... Te hice el desayuno. —le dice, mostrándole una taza de café y unos trozos de fruta.
Gracias. —le responde con una sonrisa, haciendo que el chico se ponga rojo al instante. —Eres muy lindo, Malc. —le dice ella, sentándose en la mesa, mientras comienza a comer tranquilamente.
Te dije que si no ayudabas, no comías. —le dice Jason, tomando el plato con fruta.
¡Ey! ¡Eso fue un regalo!
¿Un regalo?
Yo... Yo señor. —musita Malcom, levantando la mano, haciendo que el lider de la unidad se quedo sin habla.
Así que, dame esto. Malc me lo hizo a mi, no a ti. Si quieres comer, hazte tu propio desayuno. —dice ella, arrevatándole el plato, y volviéndose a sentar.
Luego de desayunar y empacar todo, la unidad de veinte personas comenzó a caminar hacia el nuevo destino del campamento, al cual iban a llegar a mediados de las cuatro o cinco de la tarde. Luego de caminar cuatro kilómetros, Jason para a todos y comienza a pasar lista, para corroborar que todos estaban allí.
Elizabeth Rockefeller. —dice, y como el día anterior no obtuvo respuesta. — ¿Elizabeth Rockefeller? —pregunta, pero otra vez, no hubo respuesta. — ¿Otra vez se quedó atrás? —indaga este, molesto.
¡Acá! ¡Acá estoy! —grita desde más atrás, caminando hasta donde se encontraban todos.
Ven aquí. —le dice, haciéndola caminar hasta el frente. —Quédate aquí adelante, porque si sigues así vas a perderte de verdad.
Mi caminata vale diez veces más que la tuya. Tengo zapatos de tacón, ¿alguna vez has caminado con ellos? —le pregunta, y este niega con la cabeza rotundamente. —No te imaginas lo que es escalar con ellos.
¿Por qué no has traído zapatillas o algo así?
No quiero, una mujer debe estar perfecta hasta en situaciones extremas. —le dice, ante la mirada de todos.
Tu eres perfecta, Elizabeth. —le dice Malcom, con una sonrisa dulce, haciendo que ella sonría, siendo una sonrisa sincera, como unicamente le brindaba a Holly.
Holly. ¿Cómo estará ella? Viendo el pesar que ella estaba padeciendo en esos, solamente dos días, se imaginaba que su castaña amiga estaba en las mismas condiciones que ella, o peor, debido a que en su grupo, estaba la salvaje. Holly, pequeña Holly, pensaba Beth, ojala te sea leve y no te pase nada malo.
Ya, vámonos. —dijo con poca paciencia el lider, avanzando a paso de caminata rápida, por la colina del monte.
Estoy que me muero. —comenta un chico, luego de una hora y media más de caminata.
No siento los pies. —dice otro.
Falta una hora más. —les dice Jason, con una sonrisa. —comparado a todo lo que vamos, es muy poco.
Gucci... Gucci es una firma de lujo italiana dedicada al diseño y fabricación de artículos de moda, maletas, relojes, perfumes, y demás. Fundada en 1921 por el artesano Guccio Gucci en un pequeño taller de Florencia, Italia. —susurra Elizabeth mientras caminaba con su bolso apretado en su mano.
¿Te volviste loca? —le pregunta Jason, riéndo al ver el fruncimiento de ceño de ella.
Cierra la boca. —le contesta de mala gana.—Óscar de la Renta es un diseñador de modas dominicano. En 1965 creó con Jane Derby la compañía Oscar de la Renta, lo que constituyó el principio de su imperio. Ese mismo año presentó al público su primera línea de ropa propia.
Estás loca. —afirma Jason, mientras algunos de los alumnos prestan atención a la disputa de ambos. Todos ya tenían en claro la personalidad de la heredera Rockefeller, y lo valiente y prepotente que era al contestarle de esa manera a Jason, el cual, era el estudiante de milicia más respetado de la escuela.
Trato de pasar el mal tiempo.
¿Repitiendo incoherencias?
No son incoherencias, nene. —le contesta de mala manera. —Pienso en lo que me hace feliz.
Gucci y Oscar de la Renta.
Prada es una firma italiana de moda. Fundada por Mario Prada en 1913 como hermanos Prada, la firma dio un giro radical con la llegada a la gerencia de Miuccia Prada, nieta del fundador, en 1978.
¿Sabes la historia de las marcas de ropa con las que te vistes? Eres una obsesiva.
Eso es porque eres sumamente superficial.
¿Tú me estas llamando a mi superficial?
Crees que la ropa solo es algo bonito y costoso que me pongo para sobresalir ante todo, y no te equivocas en eso, es obvio que a una mujer le encanta sobresalir ante todas las demás mujeres, pero la moda no es solo algo bonito que una se pone, es arte... La moda cambia como el arte, la moda es arte.
No puedo creer que haya salido algo tan profundo de tu boca.
Cierra el pico, idiota. —le dice ella, de mala gana. — ¿Cuándo llegamos?
Todavía falta, su majestad. No se desespere.
Si muero aquí, va a ser tu responsabilidad. —lo amenazó ella, mientras caminaba cansada por el monte diciendo en un susurro la historia de las marcas como: Alexander McQueen, Coco Chanel, Marc Jacobs, Louis Vuitton, Armani, Burberry, Christian Dior, Dolce & Gabbana, Alice & Olivia entre otras...
          
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Escuchen una cosa. Deben dejar su equipaje dentro de sus carpas ya que va a llover y puede mojárselse toda su ropa, verifiquen que sus carpas están bien estacadas y luego, comencemos con la preparación de la cena.
Con una pollera abuchonada de animal print de leopardo, zapatos de tacón rojos y una blusa color crudo, con un delicado moño en la parte del hombro derecho, Elizabeth salió de su carpa para ir a buscar una fruta, sin que Jason la vea, y volver tranquilamente para evitar el regaño y la orden de ir a cocinar. { http://www.polyvore.com/printed_queen/set?id=56051005 }
¿Quieres comer? Trabaja. —le dijo, en cuanto ella tomó una manzana. Este, se la quitó de las manos, y la miró fijamente. —Ve a buscar leña junto con Oscar.
De acuerdo, de acuerdo, pero más te vale que me des aunque sea dos manzanas. —le dijo ella, de mala gana. Esta, siguió a Oscar, el cual, se adentró con rapidez al bosque.
Elizabeth.
¿Qué quieres? —le dijo ella, sin ningún tipo de amabilidad.
Voy al baño, ahora vuelvo. —musitó corriendo hacia la dirección opuesta en la que estaban. Comenzó a juntar pequeñas ramitas sobre la manta que trajeron para cargar la leña, y, cuando estaba por tomar un tronco más grande que todo lo que estaba agarrando escuchó un gruñido y sintió unos pasos pesados acercarse, para volver a escuchar el mismo gruñido, pero ahora más cerca, y sin pensarlo dos veces, comenzó a correr, adentrándose al bosque. Corrió y corrió por más de diez minutos, mirando para todos lados con miedo a encontrarse a lo que ella pensó que era un oso. Había estado cerca de unos, en su cabaña en Canadá, ella y un especialista del zoo, había cuidado a un osito bebé que se había quedado húerfano y para no morir ella y ese cuidador lo habían criado, y sabía perfectamente que cuando crecen los osos suenan así.
¿Dónde diablos estoy? —pregunta ella, mientras mira a su alrededor, y más que nada, el piso, buscando la manta con las ramitas, y es de allí de donde escapó. Y mientras caminaba, empezó a sentir la ligera lluvia colarse entre sus cabellos, y maldiciendo por lo bajo, comenzó a caminar más aprisa, mientras la lluvia se hacía cada vez más intensa, y sin darse cuenta, pisó una rama, y trastabilló, cayendo por un pequeño barranco.